El vaso medio lleno
El pasado 24 de febrero comenté un ensayo que publicó en el diario The New York Times el periodista Thomas L. Friedman. El título del material en el rotativo neoyorquino era “Cómo México volvió a estar en el juego”, y resumía algunas de las tendencias positivas que el ganador del Pulitzer vio en el país tras visitar el Tecnológico de Monterrey.
Algunos amigos me repitieron la vieja canción de que soy un pro yanqui, de que dejar de ver lo negro no lo desaparece, y esa tonadita de todos tan conocida: estamos en el hoyo.
Entre los mensajes que me hicieron llegar estaba la cuestión de que ni The Financial Times ni Friedman pueden ver lo que ocurre en el fondo del citado agujero: sólo ven la superficie. También me dijeron que una golondrina no hace verano.
Bueno, pues hay otra golondrina. Ahora le tocó el turno a Shannon K. O’Neil, experta en Estudios Latinoamericanos del Consejo de Relaciones Exteriores, la entidad detrás de la prestigiosa revista Foreign Affairs. En la edición de marzo/abril, O’Neil publica un ensayo titulado “México la hace”, con el subtítulo “Una sociedad, una economía y un gobierno transformados”.
El ensayo, que ciertamente reconoce el tamaño inmenso de los retos a vencer, dijo sin embargo que debajo de la mugre y de la negrura “hay otro México más esperanzador, un México que experimenta una rápida y amplia transformación social, política y económica”.
O’Neil explica la evolución de México y sus socios en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y reconoce los tropezones de nuestro país, y pone de relieve un dato que muchos quisieran no ver, pero que no podemos evitar mirar cada domingo que los parques, los moles y demás atractivos sociales están llenos hasta las banderas: el crecimiento increíble de la clase media.
Contra quienes insisten en que en México hay decenas y decenas de millones de pobres resulta que somos un país clasemediero y urbano. Lo de urbano ya lo sabíamos, y más en Nuevo León, donde 85 de cada 100 personas viven en la zona metropolitana de Monterrey, pero ¿clasemedieros?
“El Banco Mundial”, dice O’Neil, “estima que cerca de 95 por ciento de la población de México está en la clase media o alta. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD) también ubica a la mayoría de la población de México en los escalones superiores, estimando que 50 por ciento de los mexicanos son de clase media y otro 35 por ciento de clase alta”.
El ensayo tiene que ser leído por toda persona que quiera ver más allá de nuestra cubeta de cangrejos. Dice la autora: “Después de tres décadas transformadoras, México aún está forjando su identidad geopolítica, económica y social. Puede continuar por el camino hacia convertirse en una de las diez mejores economías del mundo, una democracia fuerte con una sociedad de clase media, y un confiado actor global. O puede verse consumido por sus retos: violencia, crimen, una infraestructura en ruinas, un sistema educativo débil, obstáculos económicos y corrupción persistente”.
¿Qué futuro vamos a hacer? ¿Qué presente vemos? De nosotros depende.