La siguiente gran innovación

El año no está empezando, pero en semanas recientes he leído varias notas periodísticas que se preguntan qué gran innovación en la electrónica de consumo está por marcar la tendencia del mercado de tecnología, algo que típicamente se preguntan más bien al empezar el año nuevo. Yo pienso que las razones para este súbito cuestionamiento son varias:

- Los rumores sobre los nuevos productos de Apple, que aumentan cuando faltan anuncios reales de productos innovadores por parte de la empresa de la manzana.
- El estancamiento de novedades de años recientes, como la televisión en 3D, o hasta el nuevo estándar de ultra alta resolución, que tardará mucho en abrirse paso.
- La madurez de varias tendencias, que parecen estar listas para hacer su salida al gran mercado.

Respecto a Apple, muchos analistas notan que la ola que desató el iPad de alguna manera se está estabilizando, al tiempo que las tabletas de la manzana empiezan a enfrentar una dura competencia. Recuerdo que por ahí de 2006 le comenté a alguien "los iPods son un gran éxito, pero si en unos años Apple no saca algo más, van a perder el mercado". Y resulta que en 2007 Steve Jobs presentó el iPhone, que revolucionó (casi creó) el mercado de los teléfonos, dando a Apple nuevos aires por varios años. Algo similar puede decirse del iPad, que sin ser un producto tan innovador (las tabletas llevaban muchos años de ofrecerse sin éxito a los usuarios) dio un nuevo impulso a la empresa de Cupertino.

Pero puede ser que el gas del iPhone y iPad se esté terminando. Otra vez hago el mismo planteamiento: si Apple no saca otro producto innovador, no podrá vivir de sacar el iPhone 8, iPhone 27 o iPhone 156, ni tampoco será suficiente una micro iPad ni otras variaciones.

Hace unos días, JL Gassé, uno de los franceses que escriben semanalmente el genial "Monday Note" (los interesados pueden buscar este título en Google) escribió precisamente sobre el tema de la siguiente gran innovación. Dice Gassée que para ser considerada "gran cosa" ("Big thing"), una innovación debe tener un mercado de al menos 100,000 millones de dólares mundialmente.

Una opción que comenta Gassé es la de un nuevo televisor de Apple, que han llamado "iTV". Sin embargo, un leve análisis descarta esta idea. En primer lugar, la obsolescencia en el mundo de la computación (y una tele inteligente es una forma de computadora) es demasiado rápida. Nadie compra teles para tenerlas por año y medio o dos años, como hacen con los celulares y hasta las laptops.

Es más realista pensar en la industria de las "cajas inteligentes" conectadas a una tele. Ya Google ha intentado sin mucho éxito hacerse de este mercado, y el Apple TV no deja de ser simplemente una interfaz para complementar el ecosistema de Apple. Sin embargo, aún esta modesta opción tiene un gran enemigo: los proveedores de contenido. Las "cableras" o canales de tele simplemente no se dejan que les muevan su negocio con cajitas por más inteligentes que sean. Por eso ningún remoto tiene una tecla "saltar comercial", a pesar de que tecnológicamente es casi trivial cómo llevarla a cabo.

Otra opción es la de los dispositivos que se llevan "puestos", como los del proyecto Glass de Google, esos lentes de apariencia extraña que proyectan información complementaria a lo que uno ve en los lentes, en un esquema de realidad aumentada. Desde luego estos proyectos son mucho más ambiciosos que hacer iPhones un poquito más delgados o un poquito más alargados, pero el camino hacia la popularidad es también mucho más largo.

Otro aparato que podría uno llevar puesto es un reloj "inteligente", como algunos que están siendo propuestos recientemente, incluyendo el Pebble, el "Smart Watch" de Sony, y otros; no ha faltado quien hable del "iWatch", un supuesto reloj en desarrollo por parte de Apple. Estos relojes no son la gran revolución, pero pueden tener éxito. Se comunican por medio de Bluetooth con el celular, y sirven como un apoyo a éste, permitiendo tomar llamadas y otras funciones. A mí me parece que muchas mujeres necesitan algo así como un "dije digital", que se cuelgue al cuello como collar, y que permita tomar llamadas en el acto, en vez de zambullirse en la bolsa a buscar el celular que suena.

Tal vez el siguiente gran producto de electrónica de consumo esté relacionado con la automatización de las casas. Productos tales como los interruptores "WeMo" o ZigBee, ligados a servicios como IFTTT, o las "Ninja Blocks" que proponen en Australia, o los termostatos inteligentes, son piezas aisladas, que en un momento pueden tomar sentido al crearse ecosistemas vigorosos.

Me parece que el mercado de la automatización de edificios está por hacer explosión. Desde luego los WeMo en sí son muy poca cosa, pero muestran la tendencia de la que hablo. La base tecnológica ya está lista, y solo falta que alguien lance líneas de productos viables para iniciar el mercado de los 100,000 millones de dólares de los que habla Gassée.