¿Recuperar Monterrey?

No creo que haya nadie que pueda rechazar la idea de “recuperar Monterrey”. Todos tenemos recuerdo de un Monterrey en el que éramos más felices, en el que la vida era más sencilla y tenía un amplio espacio de confianza.

Ese Monterrey es diferente para cada persona, por supuesto, porque todos hemos vivido la ciudad bajo una mirada particular, y lo que han sido tiempos buenos para unos han sido épocas de calamidad para otros.

La administración de Margarita Arellanes está poniéndose de acuerdo con la de Rodrigo Medina para poner orden en el centro, hermosear la ciudad, pero no estoy seguro de que sus propósitos realmente signifiquen “recuperar Monterrey”.

Me explico. Hay el propósito de convertir algunas calles en peatonales, para cerrarlas al tráfico vehicular. También se habla de poner estacionamientos, de crear una zona de esparcimiento donde se atraiga al turismo y se promueva el comercio.

La alcaldesa le echó el ojo de los baldíos que no tienen dueño visible y dijo que se los apropiarán para usarlos de manera positiva, y si aparece algún propietario, pues le darán dinero para aplacarlo y ya.

Todo esto me suena a una extensión de la Macroplaza. No cabe duda de que es un rasgo positivo después de lo amolada que estaba la zona (aunque muchos aún extrañamos el cine Elizondo y sus dragones, los taquitos Alberca y otros rasgos), pero si se contara la historia completa, quizás se vería que más allá de los propósitos positivos hay también relatos de ambición y de marrullería.

Algo parecido saldrá tal vez a relucir un día respecto al canal Santa Lucía y las propiedades ribereñas, como ha sido cierto respecto a tantos cochineros de despojo en la ya añeja historia de Monterrey.

Por eso habría que preguntarse cuál es el Monterrey que se quiere recuperar. No es el de antes, porque en ninguno de sus periodos ha sido la ciudad muy turística o muy peatonal o muy entretenida. Su belleza ha residido en otros valores, en otras cosas.

En realidad lo que se busca es reapreciar la zona más fea del primer cuadro, del Monterrey de antaño, y esto no se puede hacer sin tirar algo de ese viejo Monterrey, del Monterrey que siempre estuvo ahí y que dejamos ir, que se cayó de puro viejo y que se pudrió porque era un Monterrey negro por el que muchos no daríamos un cacahuate.

Cada quien busca un Monterrey mejorado, pero mejorado a su estilo. Por ejemplo, los amigos de Ciudad_Es quieren una recuperación de parte de ese primer cuadro... empezando por el Café Brasil. Seguro que tienen buenos propósitos, y a pesar del aprecio que todos puedan tener por Moani, que bien lo merece, no estoy del todo cierto de que empezar por su café sea simbólicamente un buen ejemplo de cómo recuperar la ciudad. Igual lo amerita más la Plaza La Luz.

No sé. Lo que quiero decir es que si queremos recuperar los espacios negros, perdidos, del primer cuadro, lo primero que tendríamos que hacer es dejar de ser hipócritas y ya no hablar de recuperar lo que nunca fue. Hablemos mejor de aprovechar civilmente esos espacios muertos de la ciudad y seguiremos estando tal vez de acuerdo.