Centro de la Imagen. Una nueva Era.

Ciudad de México. En 2014 se cumplirán 20 años de un sueño hecho realidad, la fundación del Centro de la Imagen en 1994. Dos décadas, dos directores, dos estilos. Patricia Mendoza arrancó este nuevo espacio en medio de una expectativa enorme y con un capital político muy amplio en nuestra comunidad fotográfica de entonces. Fue sin duda una etapa de oro en la gestión de dicho Centro.
Durante el periodo de Patricia Mendoza se montaron exposiciones fabulosas, se armó un programa de talleres muy importante de corte internacional, trayendo gente valiosa de todas partes del mundo, cada año se editaba un catálogo con la información de talleres y cursos que atendían todos los géneros.

Nombres de fotógrafos como Ana Casas, Katya Brailowsky, Ricardo Alzati, Elsa Escamilla, Pedro Hiriart, Juan Carlos Valdéz, Arlene Collins, Eric Jervaise, Juan Sánchez Uribe, Penelope Umbrico, Laura Cohen, Daniel Weinstock, Allen Frame, Diana Blok, Mauricio Alejo, Raúl Ortega, Charles Harbutt, Christan Caujolle, Yolanda Andrade, Marco Antonio Cruz, José Antonio Rodríguez, Yésica Barrera, Armando Cristeto, Jesse Lerner, Alejandro Castellanos, Mauricio Ortiz, Trisha Ziff, Laura Barrón, Adriana Calatayud y Walter Keller entre muchos otros coordinados por Javier Ramírez Limón, se hicieron habituales en los pasillos del Centro.

Destacaría la vocación internacionalista de la gestión de Mendoza que puso el nombre del Centro en todos los foros y festivales a nivel global, con enorme éxito y seriedad.

Patricia Mendoza renunció en diciembre de 2001 y a partir de ahí vendría una corriente en reversa, los gobiernos panistas frenaron la expansión del Centro y nombraron a Alejandro Castellanos, se desmantelaron los talleres, se le redujo el presupuesto y se le sometió al control total del Centro de las Artes.

Alejandro Castellanos, actual director del Centro de la Imagen ha dirigido este periodo como ha podido, con poco dinero y enfrentando distintas crisis. Alejandro lo ha hecho bien, digamos para el contexto que enfrentó. Fue ratificado en 2006 y así llegó hasta la remodelación en la que hoy está inmerso el Centro bajo el ambicioso proyecto de La Ciudad de los libros y la Imagen que impulsó Consuelo Sáizar.

Los saldos de esta última década para el Centro de la Imagen han sido por decir lo menos, tristes y vagos. Se desmontó el programa de talleres de Javier Ramírez, se le bajó al perfil internacional, dejándolo fuera de importantes festivales y encuentros internacionales y mantuvo a flote la Bienal de Fotografía con buenos resultados, y por otro lado le tocó enterrar a la Bienal de Fotoperiodismo en 2005, después de un escándalo de plagio avalado por una parte de su jurado de entonces. La historia la conocemos todos.

Una de las consecuencias positivas de aquel desmantelamiento presupuestal para el Centro y su programa educativo, ha sido la proliferación de iniciativas privadas que hoy convocan en su conjunto, a la mayor parte de nuestra comunidad fotográfica.
Ahí están los proyectos en la Roma de Arte Luz, Gimnasio de Arte y la Esquina de Tehuantepec; La Fundación Meyer en Coyoacán y su futuro Museo en Naucalpan. ExpositoPhoto en la Del Valle, Circulo Rojo en el Pedregal y el estudio Fotoda del fotoperidista Daniel Aguilar entre otros, más los que ya existían como la Activa de Fotografía con dos sedes en Ciudad de México y la Academia de Artes Visuales. Todos estos proyectos aportan talento, instalaciones, galerías y propician el debate sobre la imagen que simplemente ya no se dio en la Ciudadela.

En este contexto, y ante la expectativa de los cambios que genera la nueva administración en el gobierno federal, falta por nombrar un nuevo Director del Centro de la Imagen. Sede que por cierto esta ocupada en este momento por trabajadores de la construcción, arquitectos e ingenieros que lo dejarán como nuevo a finales de este año si todo va bien.

Sin embargo, ya surgen nombres y candidatos, apoyados por los “abajo firmantes” como si se tratara de una campaña política para ocupar dicho cargo. Todo esto, mientras adicionalmente surgen apoyos también para que Alejandro sea ratificado también por otros 6 años o lo que se les antoje.

Desconozco qué tenga previsto el equipo central de Conaculta bajo la presidencia del maestro Tovar y de Teresa, pero me parece prematuro esta serie de movimientos “en lo oscurito” o en redes para promover o apoyar a fulanita o menganito. ¿Es esa la manera de acceder al cargo? ¿Iremos a un concurso de popularidad entre los fotógrafos para ver quien se queda con el botín?

Dejando de lado la facultad de Conaculta y más específicamente del nuevo director del Centro de las Artes, para nombrar a su colaborador en esta materia. No sería más prudente ¿ dejar a Alejandro Castellanos trabajar en paz en la remodelación del Centro y esperar a que ello se termine?

Me parece perfecto que se pronuncie nuestra comunidad en el asunto de la futura dirección del Centro, pero no sería mejor, ¿presentar proyectos de trabajo?, en lugar de que los “cuates” firmen para apoyar ¿a su candidato?
Lo que debe ponerse en la mesa son proyectos, ideas, no personas, ¿qué queremos para nuestro Centro? ¿Más exposiciones, un festival, libros, talleres? Ese debería ser el debate de fondo. No “quién”, sino “qué” y “cómo”? Y entonces sí, empatar el interés legítimo de los fotógrafos, curadores, editores, profesores, investigadores y otros interesados en la imagen, con el proyecto cultural-político de Conaculta y finalmente del gobierno Federal.

Dicho lo anterior, me parece que no deben comer ansias los colegas que mueren por dirigir ese Centro. Lo primero es tener un proyecto viable que incluya a todos. El peor error que podría cometerse sería entregar el Centro a los mismos de siempre y entonces aislar de nuevo un espacio que debería ser de todos.

PD. Debo puntualizar que en lo que respecta a mi experiencia con las dos gestiones del Centro de la imagen, tanto Patricia Mendoza como Alejandro Castellanos, siempre fueron institucionales y siempre fueron generosos en cada caso que colaboramos juntos. Así fue y así debería seguir siendo.