La nueva Alta Costura: Christian Dior por Raf Simons, primavera 2013.

Martin Wirtz (hijo del arquitecto paisajista Jacques Wirtz) creó un enorme y elaborado jardín que sirvió como escenario para la colección de Alta Costura de Christian Dior que presentó Raf Simons.

Siendo primavera, un jardín lleno de flores como set, no es una gran sorpresa; la teatralidad a la que la Alta Costura nos tiene acostumbrados usualmente es desmedida y denota un derroche de recursos que nos hace considerar qué tan necesaria es esta rama de la moda.

El Dior de Galliano, 2011.

El Dior de Raf Simons, 2013.

No es que esta presentación haya escatimado en gastos o hechura, es solo que Raf Simons se ha propuesto crear un código, una estética que se reconozca inmediatamente (como lo es Chanel o Armani Privé) y que al mismo tiempo incluye usabilidad, un concepto que hasta hace poco era pecado relacionarlo con la Alta Costura.


Chanel Haute Couture, primavera 2013

Christian Dior es ahora moderno pero con mucha consideración al pasado: corsets compuestos por elaborados detalles llevados con pantalones sastre, vestidos cortos que alternan complicadas capas con otras muy limpias y vestidos de noche que a pesar de su tema floral, no caen en el obvio diseño. El nuevo Dior es preciso, estructurado y sin perder el control logra imprimir una estampa nada fácil de olvidar. Para los más escépticos, le falta el dramatismo de John Galliano, pero para Simons, está llevando a cabo el objetivo último del mismo Christian Dior y es tal cual que su ropa sea usada por el público.

Y es que la Alta Costura es la punta de la pirámide, la combinación de artesanía y moda la convierten en una rama respetada, pero ridículamente costosa. Colin McDowell de The Bussiness Of Fashion describe la actual escena como “un grupo de las mismas personas de siempre, saciado por su propia importancia, que han dejado de pensar radicalmente y se han vuelto complacientes, lo peor que puede pasar a la creatividad en cualquier lugar”.

Cuando en los noventa, Armani y Calvin Klein crearon una nueva simplicidad, la Alta Costura quedó como una práctica obsoleta que no iba de acuerdo a los tiempos, ahora que resurge como parte de un estilo de vida de un público que sabe que esta de moda la moda, se ha creado este juego de apariencias en el que París y su oferta tradicional pueden perder el objetivo principal de una colección: vender.


Los noventas, según Calvin Klein y Armani.

Los compradores de la Alta Costura hoy en día vienen de Asia y Rusia principalmente y buscan algo mucho menos popular que el Ready-To-Wear pero no tan aparatoso como el Haute Couture de siempre.

“Tenemos más pedidos de los que podemos proveer”, dijo Catherine Rivière, directora de Alta Costura de Dior a Cathy Horyn, crítica de moda de The New York Times al preguntarle si la modernidad de los diseños de Raf Simons habían afectado el negocio. “La primera colección de Raf para Dior ha superado por mucho las ventas de otras pasadas, obtuvimos ganancias de dobles dígitos”, reiteró.

Simons acertó con su moderna funcionalidad en el Haute Couture y ha abierto camino a lo que podría ser una nueva etapa. "Si no se relaciona con el exterior, entonces sería muy teatral para mí", dijo el diseñador.













Christian Dior Haute Couture, primavera 2013