La Ilustración radical

La ilustración radical. La filosofía de la modernidad 1650-1750/ Jonathan I. Israel; trad. de Ana Tamarit. — México: FCE, 2012. 1004 p.: ilus. ; 23x17 cm — (Colec. Filosofía). Título original: Radical Enlightenment. Philosophy and the Making of Modernity 1650-1750. ISBN 978-607-16-0881-9

Como todo conocimiento histórico que se vulgariza por razones escolares o la sobreexposición del tema en el cine, el teatro y la literatura; podemos observar con algún asomo de sorpresa el enclichamiento con el cual se piensa la Ilustración filosófica. Este movimiento tuvo diversas tonalidades, variadas gradaciones en la intensidad de sus expresiones y en sus objetivos. En muchas ocasiones se ha pensado que el movimiento ilustrado provenía de una determinada región de Europa, ya sea proveniente de los pensadores que hicieron la Enciclopedia en Francia (Voltaire, Diderot, Rousseau, etc.), o también, los forjadores del pensamiento empírico en Inglaterra (Francis Bacon, Isaac Newton, John Locke). Sin embargo, las ideas ilustradas provinieron de casi todas las regiones de Europa, como lo apunta Jonathan I. Israel en su libro La ilustración radical (FCE, 2012), dándole una más amplia visión al panorama de la ilustración temprana, la cual gozaba de una rebeldía notable.

No obstante, los activistas filosóficos de aquel tiempo no gozaban de un trato aterciopelado por parte de las autoridades civiles o eclesiásticas. Algunos, llegaron a perder todo su dinero por pensar de manera contraria a lo socialmente aceptado. Radiccati, Toland o Koerbagh, fueron algunos de los que insuflaron las ideas radicales y se enfrentaron a procesos judiciales en donde se les hacía arrepentirse de su obra, o de plano, eran expulsados de la ciudad.

Comencemos desde el principio. A partir de la aparición de El Discurso del Método de Renato Descartes, quien instauraba la duda metódica y recomendaba la supremacía de la razón frente a la ortodoxia religiosa y filosófica; se ocupa de contaminar con ideas distintas de las oficiales a toda la Europa continental e insular, y algunos han considerado, abre las cortinas de la modernidad.

Luego hizo su aparición, quizá una de las figuras más pícaras de la filosofía. Spinoza, provocó no solamente un cisma en su comunidad judía de Ámsterdam, sino también sugestionó a gran parte de los filósofos de su generación. La negación de los milagros, la negación del diablo y de la brujería, les quitó el sustento a los clérigos para tener controlados a los feligreses; les despojó de la patente de corso con la que se conducían para gobernar las mentes y los cuerpos.

Por consiguiente, entre los filósofos creyentes, el spinozismo no era bien visto, y con mayor razón cuando el concepto de la divinidad de Spinoza, difería del convencional, al identificar la naturaleza con la deidad, al identificar todo lo que nos rodea con Dios. El panteísmo del filósofo de Ámsterdam enfureció también a las autoridades civiles quienes hacían vela para detectar la aparición de los libros del librepensador holandés.

Como se entenderá, se dieron persecuciones y se posibilitó la fundación de una resistencia, que no solamente se ocupó de divulgar el pensamiento radical, sino también buscó nuevas líneas de investigación. De tal manera, se fundaron revistas de divulgación filosófica como la Nouvelles de la République des Lettres o L’Europe savant, la conformación de grandes bibliotecas y la aplicación más estricta de la censura.

Para evadirla, era necesario falsear los datos no solamente de quién era el autor, sino que se falsificaba el lugar de procedencia o el año de edición. Algunos escogían un camino más tergiversado, criticando las ideas que no debían ser ni mencionadas, y en algunos casos, veladamente apoyar tales infamias inadmisibles para la nomenclatura.

El libro de Jonathan Israel, quien fue profesor de la Universidad de Princeton y Londres, nos aporta detalles deliciosos sobre las vidas de los filósofos ilustrados radicales, y aclara ciertos convencionalismos que presentan de manera deforme todo un fenómeno dialéctico, como lo fue la Ilustración.

Hubieron variadas ilustraciones, desde la encabezada por Descartes, la continuada por el spinozismo, la abrevada por Wolf y Leibniz, o la ilustración empírica de los ingleses como David Hume; hasta la mezcla un tanto confusa, pero no menos explosiva, de la ilustración francesa. Quizá sea un texto que inspire a muchos, para forjar un movimiento renovador de las ideas que todos asentimos como autómatas, pensando que ya nada nuevo hay bajo el sol.

heredia.alejandro@yahoo.com.mx