Risueños y disidentes

Desde el puerto de Ensenada ―donde radica desde hace tiempo, entregado a las labores editoriales y de difusión cultural en una universidad local― mi estimado Gerardo Ortega manda el siguiente texto, alusivo al tema abordado la semana anterior.

Según la visión de mi mujer, quien no perteneció nunca a ningún grupo, un scout que pasó años en el Movimiento necesariamente será alguien con sensibilidad ambiental, optimista y ligero de equipaje. Ella encuentra ese perfil y quién soy yo para desmentirla. Sin embargo, dentro de la formación scout hay variantes. La más conocida es la apegada a la tradición, que sigue a pie juntillas los principios y valores del Movimiento y, muy importante, no se pregunta nada que no pueda venir en los manuales.

Otra de las formas de concebir el escultismo tiene que ver sí, con los principios y la Ley Scout, pero también con la crítica que analiza, separa y aclara; con la curiosidad por conocer qué cosa es el escultismo y en general con el discernimiento y el goce.

Ésta es la forma como lo entendieron, por ejemplo, los scouts “disidentes” Manuel Felguérez, que se convirtió en artista plástico, y Jorge Ibargüengoitia, que se volvió un ironista antihistórico. Amigos ambos, asistentes al Jamboree francés del 47 —los dos entonces de 19 años— le deben mucho al escultismo, aunque en su momento tuvieron varios desencuentros con la Asociación de Scouts de México.

Este sentido crítico y humorístico es con el que escribe Arturo Reyes Fragoso en este blog. Agradezco a Alejandro González, de Milenio, haber aceptado, hace cinco años, la propuesta de este nuevo espacio para un periodista y escritor scout de muchos años, a quien quiero y admiro, y quien ha sido un muy serio, y a veces incómodo, investigador sobre el escultismo.

Por esa razón, Arturo desde este blog es un tanque de oxígeno de scouts y ex scouts para opinar, debatir y enterarse, de una manera bastante democrática, de lo que está pasando en el Movimiento.

Creo que al final nos logramos en la tarea de llegar a “remar tu propia canoa”, al modo en que lo prescribe la Asociación de Scouts de México, y en algunos casos, a pesar de ella.

Mi cuate el Yorch y yo, que a los 13 años leímos Escultismo para muchachos —el libro de Baden Pomo, como le decíamos en privado— nos logramos, tenemos una familia, hijos y un trabajo que nos gusta fuimos, en buena medida, moldeados por los scouts.

Le contaré a mi mujer que sí, que el Movimiento nos marca, que al final en algunos se nota el “sello de la casa”, pero quizá le aclare que nunca destaqué en nada que no fuera en semáforo, y que aún guardo con mucho cariño mi primera Promesa, hecha en el grupo 6 de Monterrey, en un lejano verano de 1984.

Llamadas de silbato
PUNTEROS:
El escritorio ocupado por mi amigo regio en la redacción de Milenio Monterrey hasta finales de 2008 estaba enfrente a los ocupados por los encargados de los blogs ―o blogues, como él lo escribe, motivo de otra sabrosa discusión en las que solemos enfrascarnos para dirimir esa clase de dudas― lo que le permitía indagar el rating de las preferencias de los usuarios. “Esporádicamente me asomaba sobre el hombro de Cubero y veía, a petición mía, cómo iban las visitas, esto es visitas por día”, recuerda el buen Gerardo, quien por entonces mantenía su propio blog de poesía en el portal del periódico. “Algunas veces estuviste en los primeros lugares, lo mismo que yo, jeje”... ¿FILO DESGASTADO?: La semana anterior, nuestros amigos del Grupo Scout Valinor mencionaron lo que un servidor interpreta como la pérdida de combatividad en sus comentarios hacia la Asociación de Scouts de México (“Se nota que fumaste la pipa de la paz con la oficina de Córdoba”, cito textual). El aludido señala su extrañeza ante el señalamiento, al desconocer que el objetivo de este blog era “atacar” a una asociación (aquí sí, escrito con minúsculas) en particular; bajo esa lógica, otros usuarios podrían achacarme no “meterme” con las asociaciones escultas independientes (también escrito con minúsculas, para homogenizar criterios), donde también debe haber mucha tela que cortar. También puedo decir que quienes mejor han aprovechado este foro para expresar sus ideas ―con argumentos y “jiribilla” para exponerlos― han sido, precisamente, “los independientes”, con absoluto respeto por parte del resto de quienes frecuentan este espacio, lo cual celebro y presumo… COMPARACIONES: Igual me dicen que ya estoy medio huevón para andar leyendo historietas pero, gracias a eso (andar de huevón), encontré este paralelismo aderezado con un poco de mala leche, en la presentación de una edición argentina de Superman. Las primeras 100 historietas: “El lector que esté familiarizado con el Superman del cine o el lector de los cómics más actuales se sorprenderá al descubrir que el Gran Boy Scout Azul no siempre ostentó el impecable código ético que hoy lo distingue”. (28/ene/13)