Desde temprano, se cruzaban apuestas por las redes sociales, sobre la decisión que tomaría por fin la Primera Sala de la Suprema Corte: sentencia de resonancias, no solamente jurídicas, sino de carácter diplomático, político, económico y cultural. El affaire Cassez, provocó no pocas tensiones entre el gobierno francés y el mexicano, haciendo germinar en ciertas personas sentimientos nacionalistas mal entendidos, recuerdos de guerras de los pasteles e intervenciones.
Mucho ha llovido desde aquel 5 de mayo, pero el día 23 de enero de 2013, a las 12:40 de la tarde, comenzó la audiencia pública donde se discutiría el caso de una ciudadana francesa acusada de secuestro, la cual fue detenida en un operativo televisado, transmitido desde el lugar de los hechos, en el noticiario vespertino del canal más importante de México. Aparte del montaje y las violaciones al procedimiento, lo que estuvo en vilo en la discusión de los ministros fue la justicia para las víctimas de secuestro, sufridas en manos de los miembros de la banda de secuestradores denominada Los Zodiaco.
Como se sabe, los ministros en votación cerrada 3 contra 2, se decidieron en el sentido de poner inmediatamente en libertad a Florence Cassez, por las violaciones al debido proceso. Al mismo tiempo comenzaron las lamentaciones y los denuestos no solamente en oposición a la sentencia, sino en franca crítica de la Suprema Corte. Algunos lectores de periódicos comentaron lo siguiente:
123456gh.- Sí, ahora resulta que a la señora francesa la secuestraron en Disneylandia y la trajeron para el montaje, por favor, a quién le quieres ver la cara de pendejo, la Sra. Francesa estaba más metida en la mierda que nada.
Edgardo Martínez.- Aguevo, ahora falta que las ratas que cometieron esta injusticia (tener presa a Florence) sean procesadas, comensando (sic) por el tartamudo sicario de Calderón, Genaro García Luna…
Mientras, entre los profesionales del derecho se debatía sobre la racionalidad de la sentencia emitida y sus consecuencias. División de opiniones, lugares comunes y pocas palabras de aprecio hacia los criterios jurídicos de los miembros de la Corte. En pocas palabras, el caso Cassez ha levantado ámpula y deja en evidencia la poca congruencia del sistema legal, no solamente sobre el derecho de las víctimas, sino consigo mismo, cuando en marzo de 2012, ante el pleno de la Corte se rechazó un similar proyecto de sentencia.
A todas luces, en el caso de Cassez, se violaron sus derechos fundamentales, ni quien lo pueda dudar ─ cuando la tortura es una de las prácticas más comunes de lograr una confesión ─; pero este asunto deja en evidencia el desbarajuste en la investigación de los delitos y la confusión con la que los jueces desempeñan su trabajo. Montesquieu debe estarse riendo de la muy endeble fortaleza de la división de poderes en México, y de los palos de ciego resultantes. Algo tuvo que ver la visita de Enrique Peña Nieto a Francia.
En este caso, los ministros pudieron haber jugado Versallesco, anulando la sentencia viciada y ordenando un nuevo juicio, ahora sí con todas las garantías procesales; en cambio, han escogido el camino de calificar altamente determinantes las violaciones cometidas, las cuales fueron usadas para justificar su condena.
Como es visible, mucha tinta más será vertida en esta teleserie de crimen y castigo. Pero, ya para Florence no importa, agarró el primer avión a Francia, para quizá nunca volver.