Fotografía y política cultural. Una nueva oportunidad.

Ciudad de México. La Fotografia tal como la conocíamos, ha llegado a su fin. Por eso debemos enfrentar el futuro visual con una nueva visión. El potencial de la imagen, para lo que será el siglo XXI es insospechado y poderoso.

Una política cultural de Estado es fundamental para ganar el futuro, la fotografía es el lenguaje más directo y claro. Hoy los jóvenes nacen con cámaras digitales en sus teléfonos, en los autos, en sus juguetes y hasta en la cocina.

Los nuevos gadgets están revolucionando nuestra manera de ver y de mirarnos. Instagram, Facebook, Twitter, Picasa y Flickr entre otros, son los nuevos territorios de la imagen.

Al menos 800 millones de personas en el planeta producen y comparten su visión del mundo, solo a través de imágenes posteadas en Facebook y más de 90 millones lo hacen por Instagram.

Nunca la fotografía había sido tan popular y al alcance de cualquiera. Bienvenidos pues al Siglo XXI, con sus nuevos retos y paradigmas.

¿ Cómo van a enfrentar este nuevo reto nuestras instituciones culturales a nivel Federal y Local en México ?

Hoy en día el Gobierno de la Ciudad, a través de la secretaría de Cultura, tiene a su cargo, la llamada Casa de las Ajaracas, inmueble que data de finales del siglo XVI, y en la actualidad es la sede del Museo Archivo de la Fotografía que concentra más de dos millones de imágenes tomadas durante casi todo el siglo XX, y que dan cuenta de la labor realizada por las autoridades locales para dotar de infraestructura y servicios públicos a nuestra capital.

Se supone que el propósito fundamental del MAF es resguardar, conservar y divulgar este acervo, para ser consultado por especialistas y público en general, quienes tienen la posibilidad de apreciar a través de imágenes el desarrollo y cambio sufrido en la Ciudad de México durante cerca de un siglo. ¿ Y ya ?

Okey, ahora mismo, este espacio da cabida para el montaje de distintas exposiciones temporales, pero creo que debemos ir más allá, las bases y su sede están puestas, pero hace falta salir a la calle y vincular este museo de una manera más decidida con la comunidad fotográfica y con la sociedad en general.

Se debería ver la fotografía en nuestra Ciudad por todas sus calles, colonias y rincones, sin embargo no vemos tal esfuerzo, las instituciones y museos parecen ir un paso atrás de la sociedad en su conjunto.

En otro nivel está el Centro de la Imagen, todavía bajo remodelación en la Ciudadela y con una historia de altibajos a lo largo de su existencia; buenos y malos periodos, buenas y malas ocurrencias, pero ahí está. Ahora solo falta darle vida de nuevo.

Los profesionales tenemos el reto de reinventarnos y actualizarnos permanentemente, se necesitan más y mejores espacios, incorporemos talleres de alto nivel nacional e internacional, generemos ideas también para las instituciones, ayudemos a darles mayor visibilidad, con mejores propuestas.

Nada de lo que aprendimos en el Siglo XX, nos sirve hoy frente al brinco tecnológico, y cambio generacional. Colaboremos con el MAF y el Centro de la Imagen para que sean museos y centros de vanguardia. Nuestra comunidad lo merece.

Con respecto al MAF, reforcemos la conservación del acervo histórico que data de 1905, con imágenes increíbles, avancemos en su digitalización integral, para resguardar el archivo y darle visibilidad a futuras generaciones.

Al Centro de la Imagen apoyémoslo para fortalecer su espacio, en donde además se puedan ofrecer las herramientas que necesita el futuro productor audiovisual para afrontar el reto permanente que representa la nueva narrativa fotográfica.

Colaboremos desde todas las trincheras para impulsar la creación de nuevos discursos temáticos y estéticos de la imagen.

Construyamos juntos una visión global de la fotografía mexicana en un contexto de fuerte competencia internacional. Reforcemos la identidad de la Ciudad y de nuestro País.

El Centro de la Imagen y el MAF deberían acercar a los estudiantes y profesionales en la materia, para conocer los antecedentes de la fotografía, sus géneros, desarrollo y evolución. Incorporar la enseñanza de las nuevas tecnologías y dispositivos móviles entre otras.

Es necesario desarrollar mejores sistemas de almacenamiemto, técnicas de documentación, análisis y creación, que hayan sido exitosas en otras ciudades o países.

Urge vincular a nuestros museos y centros con instituciones internacionales interesadas en la imagen, así como festivales, agencias y editoriales multinacionales.

Deberían fomentar y fortalecer la conciencia crítica del uso de la fotografía contemporánea como expresión y plataforma de un mundo nuevo.

Las instancias de gobierno local y federal podrían trabajar a la par de nuestra comunidad para atraer a los mejores talentos del mundo de la fotografía, más allá de grillas o grupúsculos de poder y exponer libremente en sus galerías.

Es imperativo crear un festival de fotografía anual que atraiga los ojos de todos. Y que coloque a nuestro país a la altura de otras iniciativas europeas o latinoamericanas que ya existen.

Deberían concentrar recursos con la idea de crear un programa académico de alto nivel, atendiendo tres ejes: La creación y desarrollo de discursos fotográficos, el análisis teórico de la imagen y la revisión constante de tecnología de vanguardia.

Para lograr los puntos anteriores, nuestras honorables instituciones deberían organizar, promover o financiar diversos talleres especializados, cursos, conferencias, exposiciones y generar publicaciones de aquellos trabajos que valgan la pena.

No es casual que hoy existan tantas opciones educativas en nuestro país que se han dado a la tarea de subsanar este descuido del Estado en su política cultural, al menos en lo que a la fotografía se refiere.

Así las cosas, ahora que comienza una nueva etapa en la Capital y en el País, es momento de echar a andar nuestros recursos y entre todos apoyar el desarrollo de la fotografía en México y a sus talentos locales.