Mega

Kim.com está de regreso. El polémico creador de Megaupload, sitio de descarga de archivos que llegó a tener más de 50 millones de usuarios y que fuera cancelado hace exactamente un año por autoridades Estadounidenses en conjunto con organizaciones que protegen los derechos de autor, regresa desafiante con su nuevo producto, Mega, que deja claro que es simplemente imposible frenar el flujo de datos en Internet. Mega, además de ser un interesante concepto, promete también ser un Mega-escándalo.

Megaupload, junto con The Pirate Bay fueron exhibidos como trofeo de cacería el año pasado por autoridades de estados unidos y organizaciones que pelean por la protección de los derechos de autor. Especialmente Kim Schmitz, mejor conocido como Kim.com, que estuvo en el centro de los reflectores por su excéntrico estilo de vida y actitud siempre desafiante en contra de la autoridad.

Hace un año comentábamos lo reprobable que es el infringir las leyes que protegen a los creadores de nuevos contenidos, ya sea música, TV, cine, o software. El abusar de la creatividad de los demás para beneficio propio simplemente es un crimen. Pero también comentábamos que la estrategia con la que se combate este delito no es la correcta. No hay suficientes formas de impedir que la información fluya por Internet, más que terminar con la red más grande del mundo, cosa que es materialmente imposible. Decíamos que era cuestión de tiempo para que se crearan nuevas formas para compartir, y pues, exactamente un año después así sucedió.

Kim.com muy a su manera lanzó Mega, un servicio de almacenamiento y compartición de archivos que parece ser simplemente indestructible, y no solo eso, que ata las manos de las autoridades, cuando menos por el momento. Veamos cómo funciona.

En la parte del backend, es decir, en los servidores, Mega se basa en un modelo de almacenamiento distribuido, donde servidores ubicados alrededor del mundo forman una malla en donde la información se encuentra encriptada y dispersa. Estos servidores mantienen entre ellos una comunicación constante y sincronizada. Si alguno fuera intervenido o desconectado de la red, automáticamente se autodestruye borrando la información de tal manera que es irrecuperable.

En la parte del cliente, cada usuario recibe un certificado de doble llave tipo RSA con una longitud de 2048 bits. Esto en termino humanos significa “invulnerable”. Aunque bueno, nada lo es en Internet. Sin embargo, si una autoridad logra intervenir la comunicación entre el usuario se haría acreedora de demandas multimillonarias por invasión de la privacidad.

Hablando del servicio, Mega presenta al usuario un interface sencillo e intuitivo que le permite subir, descargar y compartir archivos fácilmente. Además, ofrece en forma gratuita la nada despreciable cantidad de 50 GB, y tarifas bastante económicas para incrementar el espacio.

Hasta el momento el servicio de Mega funciona erráticamente ya que se encuentra saturado por los más de 500,000 usuarios que captó en los primeros cinco días de existencia.

Mega plantea un reto sumamente complicado para la industria de medios y del software cerrado, que son los principales interesados restringir la libre compartición de datos. Tal vez sea tiempo de un cambio de estrategia y en lugar de perseguir a quienes comparten ilegalmente contenidos deban enfocarse en facilitar la compra y compartición contenidos, y porque no, cambiar a esquemas de licenciamiento abiertos como el Copyleft, en el caso del software, la GPL.