Hace dos años tuve una interesante charla sobre la importancia de la poesía en el siglo XXI con el poeta y novelista galés Owen Sheers (http://blogs.milenio.com/node/2523). Esta semana, tuve el gusto de platicar nuevamente con él antes de la presentación de su libro de poesía The Shadow man (El hombre sombra) publicado por Ediciones el Tucán de Virginia y traducido al español por Andrés Nauman.
Le pregunté si su opinión de la importancia de la poesía en los tiempos agitados que vivimos había cambiado. “No, por el contrario,” me respondió: “Creo que esa idea de la que hablamos hace dos años se ha profundizado en mí”. Me explicó que durante estos dos años ha trabajado en dos proyectos que renovaron y refrescaron sus ideas sobre la poesía.
Durante el último año, Owen ha sido el poeta residente de la selección de rugby de Gales, escribiendo poemas para los días en que tenían partidos. La reacción de los jugadores y asistentes, que no son habitualmente lectores de poesía, ha sido sorprendente. El segundo proyecto es la obra de teatro The two worlds of Charlie F. (Los dos mundos de Charlie F.), que trata sobre los soldados heridos en la guerra, para lo cual entrevistó a más de 30 soldados y sus familias. Después de escribir la obra de teatro, tenía todavía mucho material, por lo que escribió un largo verso dramatizado para la radio que fue transmitido durante cinco días, con el objetivo de que la gente supiera verdaderamente lo que la palabra guerra significa. “Fue la primera vez que entendí la importancia de la poesía. Muchos de los soldados me escribieron para decirme que habían estado leyendo o escribiendo poesía desde que regresaron de la guerra para intentar recuperarse. Creo que la conexión de la poesía con el rugby y los soldados, es que cuando experimentamos la vida en sus extremos, sus altas y bajas, la poesía está ahí como una forma de lenguaje musical, rítmico y que usa imágenes y respondemos a este lenguaje, independientemente de la edad o el estrato social”.
La obra de teatro Los dos mundos de Charlie F. es, definitivamente, un proyecto innovador. Alice Driver, la productora, contactó a Sheers para hacer una obra basada en las experiencias de los soldados británicos heridos recientemente en la guerra. Ellos formarían el elenco a fin de que fuera, además, un proyecto de rehabilitación. Para poder hacer conciencia del horror y dolor de la guerra, era necesario presentarla en un gran teatro de Londres. Tenían poco tiempo, era un proyecto arriesgado y no sabían si funcionaría. Las noches sin sueño rindieron fruto: la obra fue presentada en el Theatre Royal Haymarket y, debido a su éxito, fue de gira a otras ciudades del Reino Unido; obteniendo el prestigioso premio Libertad de Expresión en Teatro que otorga Amnistía Internacional. La obra fue filmada para el cine y, además, se realizó un documental sobre el proyecto.
Owen se emociona visiblemente al hablar de la obra. “Cuando pasas tanto tiempo escuchando historias de heridas físicas y, particularmente, psicológicas, entiendes que los soldados en su mayoría, han sido reclutados de las zonas más pobres de Gran Bretaña y te das cuenta que generalmente no quieren ingresar al ejército, sino dejar atrás una situación difícil”. La convivencia con los soldados cambió la visión de Sheers sobre la guerra. “En algunas sociedades, como Estados Unidos y Gran Bretaña, la mayoría de las personas puede vivir como si este tipo de conflictos no existiera. A pesar de que no estés de acuerdo con la guerra, tienes que responsabilizarte, porque es el ejército de tu país, luchando en tu nombre. Creo firmemente que si las guerras van a seguir existiendo, no podemos ignorarlas. Cada elector, cada político, todos, debemos conocer estas historias de dolor. En resumen, me di cuenta que el conflicto y la guerra son terribles en tantos niveles, y que cada herida, sea física o psicológica, tiene una gran resonancia (en los matrimonios que se rompen, con sus hijos, y familiares) que tenemos que encontrar otro camino. Y hasta que lo logremos, creo que en los artistas, directores de cine, escritores, novelistas y poetas—no puedo decir que sea una obligación porque es algo que depende de la decisión individual de cada artista— existe una necesidad real de seguir contando estas historias. Porque si no las escuchamos, es fácil que las guerras sigan existiendo”.
Owen y Alice quieren compartir su experiencia en otros países con conflictos. “Quiero formar una fundación que pueda apoyar a compañías de teatro de otros países en la puesta en marcha de obras sobre sus propios conflictos, actuadas por aquellos que han sido heridos en esos conflictos”. Para Sheers, lo más relevante es poder explicar a otros el efecto positivo que ha tenido su obra. “Los soldados que han participado se han transformado. Por ello, queremos que otros hagan lo que nosotros hicimos. La experiencia artística de varias obras de teatro de países en conflicto, actuadas por los propios heridos es, potencialmente, una herramienta muy poderosa para la paz”.
Después de nuestra plática pienso que, sin duda, me gustaría ver algún día la adaptación de Los dos mundos de Charlie F. a los conflictos de nuestro país.
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