2012, el año en series de TV: Ángel Saldaña

Las series de televisión de 2012.

Cada fin de año supone para muchos realizar el subjetivo ejercicio de enumerar lo mejor de: quien se atreva, desde su trinchera, opta por rescatar 10, 15 o 20 películas, series, escenas, juegos, discos, canciones, etc., que justifiquen los doce meses que se van a riesgo de excluir lo que tantos otros apreciaron. Excluir, sobra decirlo, es necesario; no se puede purificar sin fuego. Lejos de toda pretensión que abogue por lo absoluto, esta lista se niega a nombrarse “lo mejor del año en la televisión” pero espera, por lo menos, señalar algo memorable, apuntar algo digno de mención, entre el mar de obras que ocurrieron en la pantalla chica y que sólo pudieron ocurrir en esa sucesión de eventos que con nostalgia o pesadez llamaremos 2012.

A modo de disclaimer: si no están Homeland, Sherlock, Misfits, Dexter, The Hour, Archer o Girls, lo están o estarán en otras listas. Este es un ejercicio exhausto e injusto que hace olvidar que las series, junto con lo que provocan, sólo existen (como los libros) cuando las vemos en esa hora o media hora que suceden, nunca antes ni después. Por lo demás, ningún conteo hace más o menos válida una serie. Y digamos también que la memoria es injusta, y que no hay obra, por muy mala que sea, que no contenga algo rescatable.

Boardwalk Empire – La audición de Billie

Inocencia, carisma y un diálogo sincero con el que Billie Kent nos terminó de conquistar. Somos muchos ojos en la escena: los de la nerviosa Billie que ve todo a contraluz, los de la cámara que la graba, los del director que la guía mientras la juzga. Puede que el acto subiera de valor con los eventos posteriores, pero con esto entendimos que el propósito de Billie era no ser Lucy Danziger: logros, el apoyo de Nuckie, la estrella por ser.

Del año que Boardwalk Empire decidió ser mejor que todas las demás series, difícilmente vamos a olvidar la tragedia de Billie Kent.

También: Todo Richard Harrow, Capone y su hijo.

 

Mad Men – Mujeres

1) Megan

2) Joan

3) Peggy

 

Mad Men es sobre mujeres. Don Draper qué.

 

Mockingbird Lane – Debut y despedida

Hay un punto en el que preferimos que algo no suceda a verlo fracasar. La reinvención que Bryan Fuller (Pushing Daisies) hizo de The Munsters fue tal. De acuerdo a Fuller, la serie, contraria a la original, trataría de “monstruos haciendo cosas monstruosas”, sería oscura y a la vez algo que toda la familia pudiera ver. Quedó como un especial de Halloween y como algo a considerar cuando se discuta lo que un remake debe ser.

Capítulo completo, hasta que lo bajen, por acá.

 

Downton Abbey – La muerte de Sybil

Lo más barato y cruel que Downton Abbey podía hacernos era matar un personaje. Rasgo distintivo de la serie que toda desgracia y solución suceda sin mucha elaboración: de repente el paralítico Matthew vuelve a caminar, de repente se hace rico; de repente Bates sale de la cárcel y tal subtrama nunca se hace relevante; de repente Sybil se muere. Tristísimo, injusto. ¿Y Tom? ¿Y el bebé? Muchos lloraron, otros se aguantaron por la pena. Pero bien que la ven.

También: Los one liners de Maggie Smith.

 

It's Always Sunny In Philadelphia – “The Gang Gets Analyzed”

El episodio más interesante durante la octava temporada de la mejor comedia de la TV actual. Dice una reseña:

Centering the episode around a shrink’s interviews with each member of the gang is essentially like bringing in someone who’s never seen the show, and watching as they try to make sense of the madness we’ve come to love over the last eight years.

Sabemos que son cuatro horribles personas, aquí se intenta poner un porqué.

También: el twist con Charlie en “Charlie and Dee Find Love”.

 

Louie – 3 minutos de Daddy's Girlfriend: Part 2

Louie es otra cosa. Es una comedia triste, es un drama chistoso. Nunca llega a ser tan trágica ni tan cómica. Cuando uno se pone a esperar el punchline, al final sólo queda melancolía. Si uno espera a quedar afligido, al final se ríe de lo absurdo.

De repente la serie toma un tono lynchiano (el mismo David Lynch aparece en el último arco de la temporada): en Daddy’s Girlfriend, por ejemplo, vemos a Liz contar de repente lo cerca que estuvo de morir, exagerando ademanes, mientras la cámara camina con ella, la rodea y la música nos hipnotiza al tiempo que Louie queda en el desconcierto.

Pero lo mejor del capítulo es el final, esos tres minutos en la azotea donde Liz, frente al abismo, calma al histérico Louie con un discurso sobre el miedo a morir y la tentación de matarnos, la fragilidad de la vida y una vindicación de la misma. Luego la música sube, luego miradas, luego…

También: los créditos, el rostro de Liz, en blanco y negro, jugando con la cámara.

 

Game of Thrones – Blackwater

Blackwater fue un abandono de la habitual fórmula de Game of Thrones al centrarse por completo en una sola de sus tantas situaciones. No esperemos muchas grandes batallas así en la serie; es en realidad resultado del milagroso presupuesto extendido.

 

Parks and Recreation, Veep

¿Qué tanto se estará colgando Veep del éxito de Parks & Rec? Veep no se esfuerza por ser Veep; la libertad que un show de HBO supone se malgasta en groserías y nada de creatividad (salvemos las tomas largas que suelen ser acompañar los créditos). El show deja de lado ser una inteligente sátira de la política norteamericana mientras cada capítulo se desenvuelve en una rápida secuencia de broma tras broma con personajes blandos, apenas encantadores por ser en realidad molestos. Todos son torpes, cuesta creer que Selina Meyer mantenga el título de Vicepresidenta. Podrá argumentarse que la serie responde lo absurdo de la política con más absurdos, pero si eso es lo que Washington ofrece, uno prefiere al Pawnee que en su pequeñez logra ser universal.

También: Ron Swanson.

Breaking Bad Skyler bajo el agua

A veces sucede que Breaking Bad, entre sus cliffhangers y resoluciones sacadas de la manga, se pone a refinar (o acentuar) la estética que la hace ser. Ahí están los colores con los que la serie juega a significar, ahí está la bella toma contemplativa durante la muerte de Mike y está también, en su última temporada, uno de los momentos más estimulantes para los ojos y la imaginación: Skyler en la piscina, ahogada en angustias, sin aire ni esperanzas, deseosa del fin, para luego ser rescatada devorada por el diablo. Segundos de pura belleza.

 

Luck – Rosie y Gettin' Up Morning

Luck es violenta pese a que no mucho suceda. Bastó que un caballo muriera en la pista durante el primer episodio de la serie para incomodarnos en las carreras por venir; de todas las que vimos pasar, la de Rosie y el mítico Gettin' Up Morning emociona, evoca, calla y conmueve. Cinematografía elegante, perfecta.

Tambien: Los años pasarán en vano; nunca más veremos algo como Luck.

Treme – 2 escenas

David Simon parece querer abarcar toda la realidad que se pueda con sus trabajos. Tras esa intención hay otra intención: mostrarnos que esa realidad es tan compleja que el arte, si se lo propone, sólo podrá capturar unas cuantas cosas. Treme afirma que la vida es una desgracia continua, que una tonada se esconde debajo de todo, que una canción lleva a otra canción.

Dos escenas para nunca olvidar (con carga previa de significado) el tradicional capítulo del Mardi Gras: acaso el último canto del jefe Lambreaux y la verosímil espontaneidad de New Orleans.

Young Justice - Invasion

Para la segunda temporada Robin ya es Nightwing, Lobo maltrata a los jóvenes héroes, Miss Martian lobotomiza a sus enemigos, Superman desprecia a su clon Conner y vemos a toda la familia Flash, Impulse incluido, entrarle a la acción. Más, por favor.

Ángel Saldaña