La idiotez de lo perfecto

La idiotez de lo perfecto. Miradas a la política/ Jesús Silva-Herzog Márquez —México: FCE, 2006, 187 p.; 21x14 cm — (Colec. Política y Derecho) ISBN 978-968-16-7795-4

Un dibujo intelectual de los perfiles de cinco pensadores de la política del siglo XX, es el libro de Jesus Silva-Herzog Márquez, por el cual accedemos a las problemáticas particulares que cada uno de ellos enfrentó en su tiempo y circunstancia, como también el destino que su obra ha tenido al cabo del tiempo transcurrido.

Para abrir boca, aborda la vida de Carl Schmitt, llamado “el Hobbes del siglo XX”, quien justificó un régimen constitucional totalitario con el fin de hacerle frente al desorden sistemático de la República de Weimar. Silva-Herzog Márquez, apunta que Schmitt escribía con la contundencia del erudito y la emoción del panfletista; con la ambición del teórico y la magia del aforista. El jurista alemán Schmitt, arquitecto de la concepción política de amigo enemigo era un escritor inclinado a las alegorías, a entender la vida como una lucha de la cual el soberano debe prevalecer.

Posteriormente en el capítulo Gobernar en bicicleta, se atiende la biografía de Michael Oakeshott , filósofo inglés quien dio clases en la London School of Economics, admirador de Michel de Montaigne, practicante de un conservadurismo aventurero y predicador de que la filosofía puede ayudar para comprender, “pero no nos entrega recomendaciones pertinentes para gobernar”. Advertimos el germen diferenciador entre la filosofía política y la teoría política, descrito con gran simpleza por Mario Bunge: la primera está en la búsqueda del deber ser; mientras que la segunda, describe los acontecimientos. Oakeshott era adalid del conocimiento basado en la experiencia y rechazaba todo intento de invención filosófica para comprender o modificar la realidad política; cuando murió se aseveró que quizá era de la misma talla que Stuart Mill o Burke.

Igualemnte, retrata el perfil intelectual de Norberto Bobbio, profesor de la Universidad de Turín, filósofo y practicante de la política, quien cuando salió a buscar un puesto de elección popular, resultó vapuleado por la real politik. Sin embargo, el pensamiento de Bobbio siempre se mantuvo a raya, como Tocqueville, quién entendió que “la adhesión a las causas políticas (la democracia por ejemplo) sólo puede ser una adhesión moderada nunca una pasión desbordante”. El profesor Silva-Herzog, apunta que Bobbio entiende a la ley como fuerza domesticada, “el derecho es la regla de la fuerza, no existe norma de derecho si sus postulados no activan las mandíbulas de la acción estatal”. El profesor del ITAM, también señala que una parte importante de la bibliografía de Norberto Bobbio se compone de manuales escolares, a decir de Perry Anderson, Bobbio no era en realidad un filósofo original de gran estatura, más bien consagró su trabajo a limpiar el vocabulario de la política.

Toca el turno a Isaiah Berlin, quien fue un ensayista nacido en Letonia, y educado en Inglaterra hasta convertirse en profesor de Oxford. Despreciaba al marxismo, pero admiraba el New Deal de Roosvelt, le tocó vivir en Estados Unidos al ser parte del cuerpo diplomático y realizar informes sobre la realidad del país. Entre sus lectores estaba Winston Churchill quien declaraba: “Están bien escritos (los informes). Tengo la sensación de que sacan el mayor jugo de lo que sucede y ofrecen una viva pintura de los asuntos norteamericanos”. Reivindicador de las ideas, dice Berlin que hay dos personas que hablan de libertad, una quiere limitar el poder que lo amenaza, la otra quiere arrebatárselo al opresor; sus ideas siguen siendo admiradas tanto por liberales como conservadores.

El último de los convocados es Octavio Paz, quien decía que el problema de la democracia era la ausencia de demócratas. El nobel de literatura mexicano, afirmaba que “la gran falla de la izquierda es que una y otra vez, sobre todo en el siglo XX, ha olvidado su vocación original, su marca de nacimiento: la crítica. En su ensayo sobre Paz, el profesor Silva-Herzog, describe la ruta de encuentro entre el poeta y el pensador político que fue Paz, quizá uno de los baluartes de inteligencia mexicana que, es menester volver a leer.

El libro de Silva-Herozg Márquez, nos invita a reflexionar esas figuras tan actuales y también nos auxilia para aprehender ciertos rasgos humanos de los santos patronos intelectuales de la postmodernidad latinoamericana, tan desprovista de pensadores originales y, en muchas ocasiones, ferviente seguidora del liberalismo con calidad de exportación.

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