Este diciembre terminó la vida de Norman Joseph Woodland, uno de los creadores del código de barras. Para nosotros es inimaginable un OXXO o Soriana sin sus cajas registradoras de... código de barras.
Desde luego todos los jóvenes de hoy en día nacieron y crecieron en un mundo con códigos de barras en todos los supermercados que se respeten. Pero antes de 1974, en las cajas de todos los supermercados la cajera tenía que teclear uno por uno los precios de cada artículo, por lo que se tardaban como tres veces más que una experimentada cajera del Soriana.
El primer uso que se trató de dar a los códigos de barras fue el de identificar vagones de ferrocarril, pero esa aplicación no fue muy exitosa. La aplicación comercial de estos códigos se dio en 1974, cuando una caja de chicles fue registrada en una caja de supermercado en Ohio, y el resto es historia.
Desde aquellos tiempos, muchas tecnologías han tratado de complementar o reemplazar los códigos de barras. Por ejemplo, en 2003 en Alemania fue inaugurado un supermercado, el ’Extra Future Store’ con la presencia de Claudia Schiffer como primer cliente. En teoría ese supermercado es maravilloso, pues el cliente ni siquiera tiene que pasar los productos a la banda de la caja, y en la caja los productos se registran sin intervención humana, gracias a etiquetas de RFID adheridas a los productos. Sin embargo, la experiencia no ha de haber sido tremendamente exitosa puesto que 9 años después no se ha difundido en el resto del mundo, a diferencia de lo que ocurrió con los códigos de barras en las cajas registradoras.
Un competidor similar, el código de barras bidimensional, también llamado «QR», ha ido ganando popularidad muy lentamente, sobre todo en aplicaciones para celulares, pero no aún en los supermercados. La cantidad de productos con códigos de barras tradicionales es demasiado grande como para pensar en un reemplazo. Aún en pleno siglo XXI, hay códigos de barras para rato.
En vez de sustituir los códigos de barras, la tecnología moderna ha tratado de complementarlos. Con algunas «apps» de celular es posible, en el super, escanear el código de un producto en los anaqueles a ver si no hay precios mejores en la competencia.
¿Cómo verán nuestros nietos los códigos de barras? Seguramente como ahora vemos los discos de baquelita que se tocaban en tocadiscos a los que se daba cuerda. Pero esto no quita que son una de las aplicaciones más exitosas de la tecnología digital en el comercio.