Con el perdón de Juan Goytisolo
Sin duda, el agua caliente de la regadera le anunciaba al cuerpo el final de las actividades.
Sólo hasta entonces, comenzabas a “aflojarte”: lo primero en aflorar eran las cortadas y raspones que cargabas, algunos en insospechados lugares de tu anatomía. No pocas veces extraías bajo alguna levantada zona de tu epidermis tierra, piedrecillas y hasta fragmentos de vidrio, que terminaban arrastrados a la coladera.
Luego venía la manifestación de los golpes, primero como una suave palpitación de la zona afectada, recorrida con las yemas de los dedos de la mano, seguida de una primera valoración (“¡Uta, qué chingadazo!”) y la insistente tallada del muslo hasta convencerte que la mancha oscura no era mugre sino moretón.
Toda la apostura con que entraste a casa, mochila cargada a la espalda, irremediablemente la perdías al momento de secarte, ponerte la pijama y, con robóticos movimientos de abuelito (aunque con la íntima satisfacción de saber que el de la patrulla contraria no se fue limpio), trasladarte a la cocina a tomar, al fin, una taza de café con leche sin tierra.
Peor resultaba que luego, todavía, te dieran ganas de al baño a orinar: uta, el interminable recorrido gallo-gallina, arrastrando las pantuflas; pararte frente a la taza a manipular el pantalón de franela con los dedos entumidos para, finalmente, desahogar el cuerpo sostenido de la pared de mosaicos, antes de emprender el lastimoso camino a tu recámara.
Lo mejor era cuando lograbas deslizarte bajo las cobijas, amoldando tus huesos al colchón hasta dejarlos en la posición que los mantendrías inamovibles por las siguientes horas, listo para evocar en tus sueños las incidencias del fin de semana (no, no se fue limpio el otro cabrón, aunque al final alcanzara a sonar el silbato).
Todavía me resulta un misterio saber cómo lograba levantarme al día siguiente para ir a la escuela.
Llamadas de silbato
VERBORREA: No estoy muy seguro que sea un halago la alusión realizada por Los Fabulosos Cadillacs en la letra de “El Satánico Dr. Cadillac” ―va la rola de You Tube: http://www.youtube.com/watch?v=KHIOAKOl5UA―, que anoche volví a escuchar en la fiesta de cuarentones nostálgicos convocados por la legendaria estación radiofónica Rock 101, misma que consigno: “Que es lo que ha pasado con tu corazón/ ya no marca el paso que marcaba ayer/ nunca fuiste libre y esa es la razón/ siempre algún idiota para convencer/ hablás toda la noche como un boy scout/ hablás sobre mi vida como tu papá/ los cadillacs tocando para vos”, porque, eso sí, fama de rolleros tenemos… FIN DE ACTIVIDADES ANUALES: Redacto estas líneas a la hora que suele darse el llamado a formación de la última actividad del año de los grupos scouts, al regreso de un campamento donde se debió organizar una posada, con todo y piñata y, quizás, hasta alguna pastorela. De igual manera como debe decirlo un jefe de grupo, les doy las gracias por habernos acompañado a lo largo del año, otro más, en este espacio, deseándoles lo mejor para ustedes y sus seres queridos en estas fiestas decembrinas, y anunciándoles que las entregas de este blog se reanudan hasta el 7 de enero (me ahorro la parte donde le dice a los morosos que pasen con la tesorera a pagar sus cuotas de registro). Un abrazo de corazón, a todos. (17/dic/12)