La semana pasada escribí un artículo sobre el uso que damos a los teléfonos inteligentes titulado: “De esclavos a autistas”. El artículo recibió varias menciones positivas, pero también comentarios de padres y familiares de personas con autismo, en su mayoría miembros de la plataforma española Acciones contra los Mitos del Autismo, quienes manifestaron sentirse ofendidos por el “uso peyorativo del término”; a pesar de que el término “autista” precede a la enfermedad y no es exclusivo de las personas con autismo, por lo cual es válido utilizarlo. El objetivo de esta columna no es humillar u ofender a nadie y quiero reiterar por este medio, como ya lo hice en Twitter, que no fue mi intención ofender y ofrezco una sincera disculpa a quienes así se hayan sentido.
Todos cometemos errores, pero de nada sirve si no aprendemos de ellos. Considero que, además de nuestra experiencia al cometer un error, podemos ayudar a otros a que no tropiecen con la misma piedra. Algunos padres me enviaron la Actualización para manuales de estilo en medios de comunicación (http://autismodiario.org/2011/03/16/actualizacion-para-manuales-de-estil...) y las Recomendaciones profesionales a los medios en el tratamiento del autismo http://www.aetapi.org/biblioteca/documentos_aetapi/protocolo_comunicacio.... Los comparto con ustedes por considerarlos de importancia e interés general. Cabe mencionar que estos documentos no fueron escritos para medios mexicanos.
Me comuniqué con @Miranda_Vyn, presidente de la Asociación Autismo Mente Corazón en Puebla quien me informó que todavía no hay documentos específicos para México y que los que me enviaron desde España no se han enviado a los medios de comunicación en el país. “Estamos en pañales”, manifestó. “Aquí no se ha implementado nada todavía”.
Desafortunadamente, muchos de los padres y familiares de autistas que escribieron correos, comentarios en mi blog o me enviaron mensajes en Twitter, lo hicieron de una forma agresiva, con insultos y algunos hasta con amenazas. Me parece injusto, dado que el término estrictamente es válido, y más injusto aún cuando no se ha realizado en nuestro país ninguna campaña o foro para generar conciencia sobre el tema.
Por otra parte, resulta incongruente pedir que no se le de un sentido peyorativo a una palabra, insultando a la persona que la escribió. Algo así como pedir silencio a gritos. Un absurdo que no nos va a llevar a solucionar el problema. A diferencia de quienes escribieron profiriendo insultos; el que haya escrito una palabra de un modo que no consideran correcto en otro país, no tuvo jamás la intención de ofender. Espero que quienes sí lo hacen, se den cuenta que lo único que logran es poner en evidencia su falta de paz interior y no es la manera de construir la sociedad justa e incluyente que dicen querer para sus hijos.
Agradezco la comunicación en Twitter de Autismo Mente Corazón, así como el correo de Beatriz Fernández en dónde me ofrecen disculpas por los agravios por parte de algunos de los miembros de su organización y me piden que los ignore. Entiendo la molestia de los padres al encontrar repetidamente en los medios que el término autismo o autista no se utilizan en la forma en que ellos consideran adecuada. Sin embargo, sería mucho más eficiente actuar y difundir la información para que éstos sucesos sean cada vez menos frecuentes; en vez de inundar con correos, insultos y comentarios negativos a quien escribe algo sobre el tema sin ajustarse a sus criterios. Lejos de vernos como enemigos, es importante que trabajemos juntos por una sociedad incluyente.
1 Estimada Fernanda:
Autismo: la palabra autismo viene (Del gr. ,uno mismo, e -ismos fenómeno o movimiento relacionado con, como en anarquismo; mesmerismo, etcétera. Y refiere al repliegue de la personalidad sobre sí misma, a un ensimismamiento en el que no se ve y no se toma en cuenta el exterior, según la Academia Mexicana de la Lengua.
La palabra fue acuñada en el siglo XVIII y hasta 1912 fue utilizada por el psiquiatra suizo Paul Bleuler (1857-1939) como término genérico para referirse a una serie de síndromes de la personalidad con déficit en la interacción social.
Por lo tanto y en sentido estricto, la forma en la que usted utilizó la palabra en su artículo es perfectamente válida.
También se habla del autismo de aldea, cuando poblaciones alejadas de la civilización viven de forma independiente de los sucesos históricos globales.
María del Pilar Montes de Oca Sicilia
Doctora en Lingüística por la Universidad Complutense
Directora de Algarabía Editorial .