MILENIO DIARIO MONTERREY
NOVIEMBRE 13 DE 2012
La razón no siempre tiene la razón. La afirmación es más que un juego de palabras. Y quizá menos que un lugar común. Es, ciertamente, una provocación sin razón aparente. La razón de la razón es el pensamiento, el argumento, por decirlo de otra forma, la historia documentada de lo que se afirma.
Pero la razón no es absoluta, es tan relativa como un recorte de periódico o una frase arrojada al aire y atrapada por un sombrero o por una red atrapa-mariposas. En cuyo caso, la razón es escurridiza. Y poco creíble.
*
La razón encuentra su razón de ser en la verdad, que a decir de la verdad, a veces se oculta demasiado, o es tan oscura como la idea de la noche misma.
*
Razonar es demasiado complejo. Casi un esfuerzo superior del pensamiento. Por eso el comportamiento animal tiene mayor éxito, y no necesita estorbosos por qué y para qué, simplemente es.
*
A la razón verdadera lo que menos le importa es demostrar una verdad, sino ponerla en evidencia, desnudándola, mostrándola tal cual es.
*
Hasta las aberraciones más abyectas del ser humano se apoyan en la verdad. Casi siempre una verdad enmascarada o de doble fondo. Por eso es mejor hurgar en el fondo de las cosas y no sólo en la superficie. Una razón puede ser todo lo convincente que sea, pero puede ser que sea la piel de otra razón o una falsa verdad vestida de razonamiento.
En realidad la razón y la verdad son opuestas. Dudar de la razón es un buen punto de partida. Y no se necesita prueba alguna para entender que la duda es una verdad a medias. Y la razón un símbolo de poder. Una paradoja, una metáfora del ser, en cuanto caricatura humana, entelequia racional o esqueleto con ideas.
*
Un ladrido, un maullido, otras evidencias de expresión animal, también son razones, o presuntas verdades.
*
El silencio puede ser la respuesta a la búsqueda de la razón. La suma de silencios es un razonamiento incómodo para el poder.
*
El poder te hace grande o chaparro. ¿No es poderoso el hombre frente al cajero automático? El sonido del dinero fluyendo de las entrañas de la máquina viene aparejado a una sonrisa de triunfo, el poder representado, evidenciado. No hay refutación, ahí están los papeles con números y figuras emblemáticas para poner en evidencia una verdad a prueba de razones.
La postura del hombre con dinero es de expansión y júbilo. El mundo es ligero, la vida no pesa. Por eso siempre es más recomendable vivir como si se poseyera una fortuna. La riqueza monetaria es también un problema psíquico, una solución, si se quiere imaginaria.