¿Celebremos el Día del Libro?

Hoy celebramos en México el Día Nacional del Libro. Una fiesta privada, porque coincide con el cumpleaños de sor Juana, pero nos aparta de la comunidad internacional, que celebra el Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor cada 23 de abril, fecha en que se suponía (ya no) que murieron, el mismo día de 1616, Cervantes, Shakespeare y Garcilaso de la Vega.

El resultado de esto es que le quitamos una poca de atención a otro festejo también muy humilde: el Día del Cartero. Es cierto que últimamente sólo nos traen facturas y folletería comercial, pero no es culpa suya que el género epistolar esté todavía más tronado que la lectura.

En la colonia donde vivo, el cartero llega en su moto con esos monos colores verde y rosa; la deja en la caseta de vigilancia, y se avienta a pie el recorrido. Como vivo en la calle de más arriba, cuando llega anda medio sofocado, pero en general viene de buen humor, cosa que se agradece por eso de que nos trae las facturas y recibos, que no siempre son cosa de risa.

Pero más allá del cartero, que por cierto me dejó un sobre para ver si coopero con algo para que se anticipe su Buen Fin, quería platicar un poco sobre nuestro Día Nacional del Libro.

¿Vio usted alguna publicidad, alguna promoción gubernamental a favor de la lectura como preparación a esta fecha? Yo tampoco. Vi un par de ofertas que me hicieron por correo electrónico algunas librerías nacionales cuyo servicio no me tiene nada contento (y que ofrecen descuentos en la literatura más frívola de sus menguados catálogos).

Quise sacar algunos datos para compartir de esa publicación que hicieron el año pasado los libreros, y que se llama “Lectura, capacidades ciudadanas y desarrollo en México”, pero las estadísticas me deprimieron.

¿Y entonces? Pues nada. Casi casi me parece como la ocasión de tener una fiesta todavía más particular y privada que nuestro Día Nacional del Libro. He decidido que dedicaré algunos momentos a leer un pasaje de un libro que me guste. Y como eso lo hago todos los días, pues lo haré acompañado de una taza de café y una empanada de calabaza. ¿Ustedes gustan?