Lejanías

¿De quién son los negocios?, ¿Quién cobra piso? ¿Quiénes extorsionan y
quiénes son los extorsionados? ¿Dónde están los maleantes? ¿Y si
dejamos de pagar impuestos todos? ¿Y si nos cansamos de gritar? ¿Y si
nadie nos hizo caso en el pasado? ¿Y si de pronto nos asaltan las
dudas acerca de la veracidad de sus discursos? ¿Y si estamos seguros
de que falsean información?¿Y si nos damos cuenta de que el circo de
la guerra, donde la sangre no es de utilería, es sólo un invento para
mantenernos temerosos, temerosos de la muerte, temerosos del peligro
que representa que hombres armados patrullen en las calles y además
armados, y además en nuestras calles y además ya nada es nuestro, tal
vez nunca. ¿Y si nos acostumbramos a todo eso?

Lo que sucede frente a nosotros está lejos. Las cosas terribles están
lejos. (Lo vi en la tele) (Lo escuché en el radio) (En el periódico
decía) (En su blog colgó la foto).

Nada nos ocurre en esta lejanía sino la veracidad de que todo es
cierto, de que nada pasa. Detener el tiempo es imposible, es como
querer buscar soluciones para todo. Hay quienes ven la vida como un
problema a resolver. Pero las imágenes, como los pensamientos se
suceden de manera vertiginosa y su efecto gradual hace mella en la
parte del cerebro que mide las distancias físicas de los
acontecimientos.

A ese lugar llega la información de todo lo que sucede en las calles y
en tu cabeza, en el medio (ambiente), y en el fondo (de ti) (Algunas
veces, cuando esa información es clara) (cuando no está velada)
(Muchas veces no llegas al fondo) del asunto.

Que la tranquilidad nos continúe otorgando ratos de placer para
estirar las piernas mientras las ficciones suplen a los pensamientos,
y las imágenes habitan ese espacio que nadie ocupa ya, que nadie
extraña.