¿Qué tan bien nos sentimos con nosotros mismos? ¿Nos gustamos? ¿Nos sentimos atractivos? ¿Solemos pensar que estaríamos mejor si nuestra apariencia fuese diferente? La campaña Endangered bodies (Cuerpos en peligro), que se lleva a cabo en el Reino Unido, pone el dedo en la llaga al mostrar una fotografía en blanco y negro con una encantadora bebé, de pocos menos de un año, sonriendo a la cámara con la siguiente pregunta: ¿Es ésta la etapa en la que ella estará más contenta con su apariencia? Desafortunadamente, es muy probable que la respuesta a la pregunta de la fotografía sea un rotundo sí. La mayoría de las mujeres —y de un tiempo a la fecha, también los hombres— no se sienten bien con su apariencia física.
Endangered bodies, pretende desafiar la cultura tóxica actual que promueve una imagen corporal negativa, es parte de la campaña internacional Endangered Species, organizada en el Reino Unido por la psicoterapeuta y psicoanalista Susie Orbacquien, quien durante muchos años ha estudiado los efectos de la publicidad en la autoestima de las mujeres.
Tuve la oportunidad de hablar con Susie, durante el Hay Festival Xalapa. Es una mujer muy agradable, llena de energía. Durante muchos años ha demostrado un genuino interés por ayudar a las mujeres a sentirse bien con su apariencia. Cofundadora del Centro de Terapia de Mujeres de Londres, columnista del diario The Guardian, fue profesora visitante en el London School of Economics durante diez años. A fin de cambiar la representación física de las mujeres en la sociedad contemporánea creó la web www.any-body.org, un sitio de ayuda y referencia sin fines de lucro. Orbac fue la terapeuta de la princesa Diana de Gales por sus trastornos alimenticios y consultora y cocreadora de la Campaña Dove por la Belleza Real.
La preocupación de Susie por los efectos de la publicidad en la autoestima comenzó al darse cuenta que en vez de un concepto de belleza amplio que diera cabida a la diversidad; existía un estereotipo de belleza en el que era muy difícil encajar (mujeres rubias con el cabello largo, altas, muy delgadas, con pechos prominentes), lo que ocasionaba que la gran mayoría de las mujeres no se sintieran bien con su apariencia. A fin de modificar la situación, buscó apoyo del gobierno británico. Desafortunadamente, no obtuvo buenos resultados. Sin embargo, la empresa Unilever se acercó a ella, y con su asesoría, la empresa comenzó la Campaña por la Belleza Real, que ha ayudado a miles de mujeres en todo el mundo. Esta campaña que más que vender un producto, trataba de hacer un cambio en la mentalidad al presentar a mujeres “comunes” en actividades cotidianas en vez de modelos posando ante la cámara.
A fin de poder aceptarnos como seres únicos, Susie Orbach recomienda empezar por hacer el ideal de belleza más amplio y diverso. A partir de ahí, hay varias cosas que hacer. Una de ellas sería ayudar a las madres a aceptar sus cuerpos, que se gusten y que lo transmitan. Así, pueden disfrutar a sus hijos y los cambios propios del momento que están viviendo en vez de tener que hacer abdominales durante las primeras seis semanas después del nacimiento del bebé para recuperar su figura y sentirse aceptadas. Otra sugerencia es desarrollar una capacidad emocional para no convertir los problemas ordinarios en problemas relativos con el cuerpo y lograr que los cuerpos sean una experiencia positiva y no una fuente de ansiedad.
Orbach, quien además es autora de varios libros, considera que es muy difícil poder llegar a aceptar nuestros cuerpos con el bombardeo publicitario de una manera individual. Es más fácil hacerlo junto con otras personas. “Lo primero que hay que hacer es darnos cuenta del mensaje negativo y sentir la indignación”. Cita el caso de Argentina, en donde existe una ley que establece que la ropa debe ser confeccionada en todas las tallas, pero las tiendas no las venden o las empresas no las manufacturan. “¿Cómo es posible que la ropa venga únicamente en ciertas tallas? Hay que hacer algo juntos al respecto. Tenemos que apoyarnos en otros para entender que somos hermosos, pero que no nos sentimos así; y que probablemente, otros nos encuentren hermosas, pero nosotros no lo hacemos. Tenemos que entender esta distorsión. Una de las cosas que les digo a mis pacientes es: Mira las fotos de hace cinco años. Mírate a ti misma. Y las mujeres dicen “¡Qué bien me veía. Adorable!” Entonces pregunto: ¿Te sentías adorable? Ellas responden entonces que no. A lo que les pregunto nuevamente: ¿Vas a hacer esto durante cinco años más? ¿Vas a ver las fotos del día de hoy y decir: me veía muy bien, pero no me sentía así? Tenemos que atrevernos. Arriesgarnos a sentirnos adorables y hermosas. Porque lo somos.
Al final de la plática, Susie Orbach comenta: “Tenemos una campaña internacional Endangered bodies, si quieren formar un grupo en México estaríamos encantadas. Tenemos en distintas partes del mundo y me encantaría que se unan en México para ayudar a las niñas y mujeres de todas las edades a sentirse bien con ellas mismas”. Sin duda es algo muy positivo. ¿Quién se apunta?
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