Tres problemas del Encuentro de Expresión y Arte Scout

Del 17 al 19 de noviembre se realizará la edición 33 del Encuentro de Expresión y Arte Scout, en el Parque de la Amistad de la fronteriza ciudad de Tijuana. Desde hace décadas, se trata del evento nacional scout con mayor convocatoria del país, condición que, difícilmente, refrendará este año por la lejanía de su sede del centro de la República.

El EEAS ―como se le conoce popularmente, por sus siglas― se volvió, junto con la también anual reunión en el zócalo capitalino, para formar la flor de lis con latas vacías, en un evento cuyo éxito complicó su organización. Ofrezco un diagnóstico de sus principales obstáculos, con las respectivas propuestas de solución, para que luego no me reprochen la condición de francotirador.

Ya no lo muevan, por el amor de Dios
La primera edición del Encuentro de Expresión y Arte Scout se realizó durante el puente patrio de 1980, en Meztitla, su sede “oficial” hasta 2002 ―excepto de 1986 a 1988, cuando se realizó en la Casa de la Cultura de Mixcoac, en la ciudad de México; el Parque Naucalli, Estado de México, y Querétaro. Luego empezó su “peregrinación” ―otra vez, con excepción de 2005 y 2009―, con el argumento inicial de facilitar la asistencia de los scouts a quienes se les dificultaba el traslado a Tepoztlán, localidad morelense donde se encuentra el campo escuela scout.

La dirigencia nacional omitió mencionar entonces otra “motivación”: una década atrás, estaba por terminar la concesión otorgada por la Asociación para administrar el campo escuela. Parte de su estrategia para evitar su renovación fue dejar de realizar eventos nacionales en Meztitla, una de las principales fuentes de ingreso para el campo escuela, al grado de realizar algún otro evento en el vecino campamento de Camomila. En otras palabras, la Asociación se boicoteó a sí misma.

También es cierto que, desde tiempo, el número de asistentes al evento desbordó la capacidad de Meztitla para atenderlos ―simplemente, para que quepan― lo que pasó a convertirse en un argumento en apariencia irrebatible para quitarle la sede. Pero también es cierto que improvisar cada año otras sedes para un evento de tal magnitud tampoco ha dado resultados satisfactorios. Dos ejemplos ilustrativos: en 2008, sus 10 mil participantes ―su máximo histórico de asistencia― “acamparon” en el estacionamiento del Parque Fundidora de Monterrey; dos años, después, en Ciudad Guzmán, Jalisco, optaron por realizar el evento en dos puntos distintos de la localidad, lo que incrementó sus necesidades de infraestructura (no fue sólo dividirla en dos) y complicó la estancia a los grupos scouts participantes, al separar a sus secciones.

Propuesta: regresar la sede del evento a Meztitla y limitar su participación a la capacidad del campo escuela (cuatro mil participantes): los primeros en registrarse a partir de abrirse las inscripciones, al menos seis meses antes (como venta de boletos para el concierto de Madonna). Así garantizan calidad del evento, en cuanto al programa y los servicios generales, al disponer de la totalidad del presupuesto desde meses antes. Hasta pueden incrementarlo con los intereses a corto plazo, derivados de su depósito en alguna cuenta bancaria.

Pongan concurso de albures: también es una forma de expresión
En Wikipedia existe una entrada que informa cómo, en 1980, el evento inició sólo con tres concursos: banderines de patrulla, fotografía y canciones scouts. (Por cierto, varios renglones de la información ahí disponible, me los fusilaron descaradamente de un post que subí años atrás en este blog, donde también hablo del EEAS.)

La actual convocatoria, consultable en el portal de la Asociación (http://www.scouts.org.mx/files/2012_eeas_convocatoria.pdf) contempla
50 concursos, cada uno con cuatro categorías: manada de lobatos, tropa scout, comunidad de caminantes y clan rover.

Doscientos procesos de selección y premiaciones, en total.

Tan sólo el Festival de la Canción abarca “Texto y música original”, “Adaptación de texto original” e “Interpretación”, con sus respectivas cuatro categorías.

Gastronomía, por su parte, presenta las variantes de “Cocina típica regional”, “Cocina prehispánica”, “Alta cocina”, “Talla de frutas y verduras” y “Cocina sin utensilios”.

Y Tecnología incluye el simpático concurso de “Robot evasor de obstáculos”, por supuesto para lobatos, scouts, caminantes y claneros.

Todo ello es “expresión y arte”, argumentaron ya en este espacio (el razonamiento se lo escuché por vez primera a mi cuate Marcelino Gracia, años atrás). Y vuelvo a contestar: bueno, entonces que también agreguen el de chistes y albures scouts, en sus cuatro categorías. Y, ya encarrerados, el de trompo, balero y avalancha.

No es ninguna revelación hablar de los desastrosos resultados de la proliferación de tantos concursos, los cuales se aprecian año con año: falta de material para su adecuada realización, improvisación de jurados ―¿alguien ha visto alguna vez el currículo de quienes califican los concursos?― y el nulo aprovechamiento de los trabajos ganadores en beneficio de la difusión del Movimiento. ¿Dónde están los discos recopilatorios de las canciones ganadoras del Festival de la Canción?, ¿las antologías de cuento y poesía?, ¿las fotografías subidas al portal de los bordones y banderines ganadores?

Propuesta: depurar sustancialmente la cantidad de concursos ―algunos, como los de campismo, gastronomía y tecnología, pueden realizarse en otros eventos, como campamentos nacionales y ferias scouts―, para asegurar la calidad de los que se mantengan, en cuanto los recursos destinados a su realización, designación de jurados capacitados para su función y difusión de los trabajos ganadores.

¿Qué problema traen con los adultos?
La convocatoria en internet lo advierte, tajante: “Si eres un scouter o dirigente con credencial de la ASMAC vigente podrás registrarte como acompañante de un joven, como mínimo, y hasta diez jóvenes, como máximo, para asistir al XXXIII EEAS. No podrás participar en los concursos ni actividades especiales.”

Igual que desde las últimas ediciones del evento, que tampoco contemplaron una categoría para “Scouters y dirigentes”.

Sin mayor explicación ni sustento “pedagógico”. ¿Será porque la participación del adulto amedrenta al muchacho? No Mafeking.

Aunque los concursos de marcos simbólicos contemplen “Tótem” y “Libro de oro”. ¿De cuándo acá estos los elaboran los lobatitos y lobatitas? No Mafeking, otra vez.

Y, supongo, que para la categoría de manada de lobatos para el concurso de “Texto y música original” del Festival de la Canción, las canciones participantes deben componerlas y ejecutarlas lobatitos y lobatitas, exclusivamente. Ya saben lo que sigue.

El Encuentro de Expresión y Arte Scout era el único evento nacional concebido para participar todos los integrantes de un grupo scout. ¿No han pensado que mucho le debe su éxito a dicha condición?

¿Qué pedo traen con los adultos?

Propuesta: volver a integrar la categoría de “Scouters y dirigentes” a todos los concursos que así lo ameriten. Ni le den vueltas.

Llamadas de silbato
¿NARCO PACTOS?
No sé qué me apantalló más de lo que me “confió” un jefe de un grupo de la Benito Juárez: que la causa principal de la baja asistencia que tendrá el EEAS tijuanense se debe a que los organizadores no pactaron con el narco local la seguridad del evento, o que Raúl Sánchez Vaca, cuando fue jefe scout nacional, pactó con los narcos de Monterrey cuando el evento se realizó allá, en 2008. ¡Ay, ojón! No tiene ningún sustento, pero me lo dijo con una sonrisa y seguridad tal, como si se lo hubiera confiado el mismísimo Chapo Guzmán. Lo escribo para dejar constancia de los tiempos de paranoia que vivimos… DESEQUILIBRADO: “Dado que la inscripción al evento arroja al día de hoy”, 10 de octubre, fecha del comunicado firmado por Lorena Gudiño que anuncia la cancelación del Indaba Nacional, programado para principios de noviembre (http://www.scouts.org.mx/jsn/Comunicado_JSN_12_013_Indaba_Nacional.pdf), “solamente 10 personas, lo que dista mucho del punto de equilibrio, la Dirección Ejecutiva Nacional ha decidido cancelarlo al resultar financieramente inviable, toda vez que los objetivos de las actividades resultarían inalcanzables con tan baja participación”. Quien esto escribe, recuerda el más del millar de asistentes a dicho evento, también conocido campamento nacional de dirigentes, que asistieron a Meztitla en 1991 (el icono del evento era un árbol). Otro argumento para revisar la política para definir las sedes de lo eventos nacionales… MURIÓ EL PADRE DE CHAVA PADILLA: Atolondrado, apenas me enteré del fallecimiento, ocurrido semanas atrás, de Salvador Padilla Salazar, papá de Chava, a los 89 años de edad. Me quedo con su imagen como invitado de honor del homenaje que le realizamos, a principios de junio ―ahora me parece tan lejano―, los muchos amigos de su hijo. Luego me contarían que para aquella ocasión, el señor pidió que le compraran el traje y los zapatos con que llegó vestido al auditorio del Instituto México. Me quedo con esa imagen. (15/oct/12)