'No la vi venir'

Es siempre un gusto asistir a la rueda de prensa de un libro. Es doblemente agradable cuando el autor es un buen amigo. Eso fue lo que me sucedió hace unos días cuando asistí a la rueda de prensa del libro No la vi venir, de Fernanda Familiar. Como bien dijo Cristóbal Pera, de Random House Mondadori, Fernanda no es alguien que escribe todos los días, solamente escribe cuando tiene algo que decir. Por lo mismo, el gusto es doble y quiero compartirlo con ustedes.

Fernanda no tenía planeado escribir otro libro. Cuenta que tuvo una inspiración cuando estaba en la regadera y salió corriendo a apuntar el título y las ideas centrales del libro. A diferencia de otros autores, a Fernanda le llega primero el título a la cabeza y de ahí empieza a desarrollar el contenido. Mi tocaya sabe que cuando te viene un golpe de escritura es contundente y hay que aprovecharlo, por eso tuvo que hacer malabares para cumplir con sus compromisos laborales y familiares y darse un tiempo para escribir. A pesar de la carga adicional de trabajo, Fernanda reconoce que el proceso de escritura fue divertido. Para No la vi venir recopiló testimonios de cientos de personas sobre diferentes temas e interpretó estos testimonios buscando el común denominador de estas situaciones donde la vida te toma por sorpresa. Fernanda, con su estilo directo y sin tapujos, reflexiona si en esas situaciones inesperadas —como el que un amigo te robe dinero, tengas una enfermedad o que tu pareja sea infiel— existe un antecedente previo que no queremos ver, pero que ahí está. Como bien dice: “No le pises la cola al león. Si buscas la inseguridad, la encuentras; si provocas al malo, saca una pistola y te mata. Todo lo que hay en el libro me ha inspirado para poder escribirlo. Me gusta estar en contacto con las emociones humanas, con la gente. Esa riqueza en mi entorno me ha ayudado a escribir No la vi venir”.

Este no es un libro de auto ayuda, sino de reflexión. Fernanda considera que la única forma de auto ayuda posible es llamar a un profesional y acudir a las sesiones de psicoanálisis. En su libro, Fernanda incluye colaboraciones de personas reconocidas en el medio como Jorge Bucay, terapeuta gestáltico y Daniel Goleman, creador del concepto de la Inteligencia Emocional.

Durante la conferencia de prensa, Fernanda nos muestra el boceto del libro que presenta junto al resultado final. Se siente orgullosa de haber terminado todos los proyectos que ha comenzado, ya sean literarios, radiofónicos o televisivos. Suena fácil, pero no lo es. Quienes la conocemos, sabemos de su tenacidad y de su costumbre de robarle muchas horas al sueño para alcanzar sus metas. “Hay que terminar lo que empiezas, aunque te mueras en la línea, tienes que terminar. Ser mediocre es medio creer, medio leer y medio pensar”. Fernanda no considera que estos esfuerzos para alcanzar sus metas hayan sido sacrificios, son simplemente elecciones. “Me da gusto dejarle este ejemplo a mis hijos” me dice, mientras se le ilumina su cara al pensar en ellos. Fernanda considera que somos más los buenos y que si nos unimos podemos sacar a este país adelante. “La vida es corta, única e irrepetible; que sea digna para cada uno de nosotros”.

En No la vi venir, Fernanda establece una relación con los monos místicos. Existen muchas situaciones en las que elegimos no ver, no escuchar o no hablar. Decidimos ignorar esos focos rojos que nos avisan que podemos estar en una situación de peligro. Todos hemos estado en situaciones en que no la vimos o, más bien, no la quisimos ver venir. Ella considera que son esos momentos en los que hay que ser francos con nosotros mismos y responsabilizarnos de nuestras acciones y decisiones. “No te tires al piso. Levántate. Eres persona y se vale equivocarte, pero no te victimices”. De acuerdo con Fernanda, esto es lo importante: asumir tu responsabilidad y no creerte víctima. Vivimos en un México en el que todo parece ser responsabilidad del gobierno sin ver nuestra res-
ponsabilidad ciudadana.

Fernanda Familiar trata también el tema de la culpa y la necesidad de controlar el asunto; ya que al vivir con culpa los únicos que nos dañamos somos nosotros mismos. Fernanda considera que existe una falta de información provocada en muchos casos por una falta de rigor periodístico. Nos hemos dejado contaminar por la negatividad que existe en los medios de información pero no nos cuestionamos ni tratamos de llegar al fondo del problema. Cita como ejemplo el caso de los ninis. “Existen estadísticas que muestran la existencia de una candidad inmensa de ninis en este país. Vamos desmenuzando. Vamos preguntándonos ¿Qué pasa? ¿No tienen oportunidades? ¿Son flojos? ¿De dónde viene este problema? No nos quedemos solamente con la estadística y un número”.

Mi admiración para Fernanda y su tenacidad para alcanzar lo que se propone. Mi agradecimiento por preocuparse en compartir las vivencias que han enriquecido su vida. Quiere que su libro sea un best-seller. Conociéndola, sin duda lo será.

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