Amores de lejos

“No son los kilómetros los que hacen que un amor fracase, sino la distancia que se abre entre dos corazones”


Mucho se habla acerca de las relaciones a distancia y sus dificultades. Existen varios refranes que hacen mención a la inconveniencia y falta de sabiduría de este tipo de relaciones. Antiguamente pensábamos que una relación a distancia se daba cuando dos personas vivían separadas y su comunicación era únicamente epistolar o telefónica. Hoy no es así, la tecnología ha reducido drásticamente esos espacios. Podemos sentirnos francamente más cercanos y comunicados con una persona que está a miles de kilómetros de distancia e ignorar descaradamente a nuestro vecino.

¿Qué es entonces la distancia? Es un error pensar que simplemente por el hecho de estar físicamente cerca de alguien estamos bien o que la relación será mejor. Definitivamente la distancia pone a prueba una relación de la misma forma en que lo hacen muchas otras circunstancias a las que también hay que estar atentos.

Al igual que la soledad es algo que no tiene qué ver con el número de personas que te rodean, sino con una sensación interna, y es posible estar en un concierto rodeado de miles de personas pero sentirte profundamente solo; tendemos a pensar en la distancia como una cuestión de kilómetros y dejamos de ver que es más bien una cuestión de comunicación y de interés. Por ello, puedes sentirte muy cerca de alguien a pesar de estar separado por miles de kilómetros.

Siempre me han llamado la atención —y debo confesar también algo de tristeza— esas parejas que se sientan en los restaurantes frente a frente sin hablar. Saborean los alimentos, prueban el vino, comentan brevemente algo sobre los sabores; sin embargo, prácticamente la totalidad de la cena se lleva a cabo en silencio. No tienen nada que decirse ni el más mínimo interés en escuchar al otro. En términos físicos están a unos pocos centímetros de distancia, pero en realidad, los separa un abismo de indiferencia más grande que la distancia que separa a la tierra de la luna.

Así como hay quienes se sienten infinitamente solos en un concierto de 50 mil asistentes, hay quienes pueden estar en la misma habitación, compartir la misma cama e ignorar totalmente los sueños y preocupaciones de la persona con la que “comparten” su vida. Están separados por un Everest de indiferencia y falta de comunicación, a pesar de estar físicamente juntos. Supongo que este tipo de distancia es a la que se refiere el refrán cuando dice que amores de lejos, son de p... es evidente que estar en una relación así no puede tener ningún beneficio.

La distancia existe en todo tipo de relaciones, no se limita solo a las relaciones románticas. Podemos vivir a pocas cuadras de personas que decimos que son nuestros amigos y no verlos casi nunca. Como sabemos que no podemos pretextar un asunto de distancia, culpamos a la falta de tiempo, a nuestras vidas complicadas, en vez de asumir que existe una profunda falta de interés por tener una amistad cercana con esa persona. ¿Qué tanto sabemos de ese amigo, colega, familiar, pareja? ¿Hacemos esfuerzos por estar cerca? ¿Nos interesamos por sus problemas? Si dejamos de ver a la distancia como una cuestión de kilómetros, y nos preocupamos más por la calidad de la relación, éstas mejorarán sin duda.

Hace algunos años un amigo de España vivió una temporada muy dolorosa. Terminó con una relación de mucho tiempo y perdió su empleo. Durante esa época yo también tenía problemas laborales. Nos comunicamos diariamente vía Skype, correos, mensajes y mutuamente nos ayudamos a superar el bache estando a miles de kilómetros de distancia. Paradójicamente, en esos meses difíciles la persona más cercana fue quien estaba físicamente más lejos.

La indiferencia aleja definitivamente a las personas más que los kilómetros. Hace algunos meses, escribí acerca de las ventajas sobre la distancia en las relaciones. Comenté un artículo que relataba que las parejas que pasaban tiempo separadas por razones de trabajo podían tener muy buenas relaciones y que si bien ellas tenían que tomar muchas decisiones y resolver los problemas cotidianos que se presentaran, tenían una buena comunicación, ya que en las llamadas telefónicas verdaderamente ponían atención a lo que el otro decía.

La distancia que existe entre dos personas no tiene que ver con la presencia física, sino con la disposición y con las ganas de apoyar al otro, con compromiso. Los refranes dirán lo que quieran, sin embargo, creo que la distancia en una relación no es necesariamente negativa, de hecho puede ser algo muy positivo, siempre y cuando la cercanía de almas exista.

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