Casa tomada
La noche de este jueves tuve la buena suerte de ver el trabajo de video danza de María Eugenia Garza Oyervides y la compañía La sensación en el espacio cultural Gargantúa. El video es parte de un proyecto que incluyó la presentación en vivo de la danza Se divisa el panorama en julio pasado. El proyecto coreográfico en video difunde algunos sitios arquitectónicos de la ciudad considerados patrimonio cultural, como la Catedral o el Colegio Civil, entre otros; pero esos espacios están intervenidos por bailarines norteños ataviados con algunos retazos de trajes típicos de la región. La danza nos remite a los dos estudiantes muertos en el Tec de Monterrey.
El proyecto de La sensación pone su mirada sobre algunos de los valores más reconocibles de la cultura norteña como el cabrito o el uso de las botas, elementos ambos que son usados de manera lúdica, pero que contrastan con la intervención de los bailarines cuando aparecen vestidos de negro y encapuchados.
Bailan José Olivares, Martha Cantú y María Eugenia Garza quien en su coreografía juega con algunos elementos del folclor norteño como el zapateado de Piporro. La música es un acierto de muy buena manufactura, una versión del corrido de Monterrey que suena un tanto darketa, y que encaja a la perfección con un discurso o mirada nueva sobre la ciudad.
Por la ola de violencia que se ha desatado en la ciudad y el recorrido de los bailarines a través lugares más bien turísticos el trabajo, si bien señala algo de la problemática actual, no se convierte en un discurso de denuncia social.
El video ha sido producido por Báilamela suavecito producciones y será repartido en más de 400 escuelas de Monterrey como una manera de difundir el quehacer artístico y recuperar en algún sentido la mirada positiva de los ciudadanos.
Al termino de la función un amigo me dijo que la única crítica que le haría al trabajo es que habla de la problemática de Nuevo León, pero no se mete a ninguna zona conflictiva, a lo que yo y otros que estábamos a su lado le contestamos que no era fácil, no sólo por logística, sino porque fuera de los espacios destinados a la cultura y al turismo, muchas colonias populares y otras zonas están clausurados para el arte y la cultura, hay zonas de Monterrey prácticamente tomadas.
El trabajo de María Eugenia Garza toca temas que nos competen, lo dedica a aquellos regiomontanos que le están dando un nuevo rostro a Monterrey. Queda el video para las escuelas, como una forma de difundir el quehacer artístico de la compañía. Y queda pendiente, otra vez, el trabajo real en las comunidades de Nuevo León, mismo que quizá por ahora no sea posible dadas las condiciones en que se encuentra la ciudad. ¿O sí es posible?