Los relámpagos de agosto

Se termina el mes de agosto. Las calles de Monterrey durante el día están siendo patrulladas por hombres encapuchados y armados, los veo en el mercado Juárez deteniendo taxis y camiones, los veo en la calle de Washington frente al periódico El Norte, afuera de Conarte. Sin embargo por las noches ni un alma, ni una patrulla en todo el centro de la ciudad. Las calles dejaron de ser nuestras.

En los diarios vemos que la violencia va en aumento. No pasa nada, es una guerra entre cárteles, entre mafiosos, es la cantaleta. Y hablando de mafiosos, algunos políticos como Larrazábal se toman la foto del cinismo, de la burla pública, al haber obtenido un cargo como diputado, mientras los deudos del Casino Royale siguen exigiendo justicia.

De la crisis económica mejor ni hablemos, ya sabemos de la dificultad para encontrar trabajo bien remunerado, ya sabemos que los precios de la gasolina y la canasta básica van en aumento.

Parece que México no ha cambiado mucho en 100 años, se parece al que retrata con un humor doloroso, Jorge Ibargüengoitia en su novela “Los relámpagos de agosto”. La novela se presenta como las memorias de un revolucionario, el General de División José Guadalupe Arroyo, dispuesto a contar la verdad de los acontecimientos que hundieron el “verdadero movimiento revolucionario” luego de la muerte de Álvaro Obregón.

Por la novela desfilan caudillos con intereses por tomar la presidencia de la República, pululan las traiciones y los asesinatos y por supuesto, las elecciones fraudulentas. Con un humor exacerbado, pero también doloroso, Ibargüengoitia repasa la historia de este país, cuyos forjadores fueron expertos en autoaniquilarse.

Los años de la Revolución Mexicana han quedado atrás. Sin embargo, yo recomiendo la lectura de “Los relámpagos de agosto”, para todos aquellos que no tienen tiempo de revisar la historia y también para quienes gustan de platillos exquisitos.

La novela es fácil de leer y esto hay que agradecérselo a Jorge Ibargüengoitia por su estilo directo y su humor corrosivo. En estos tiempos de insatisfacción, en los que no aparece la justicia, pero sí las caras cínicas de quienes dicen gobernarnos, en estos tiempos de resquebrajamiento, pero también de reconstrucción social, es preciso, aunque sea por medio de la lectura de una novela, repasar un poco la historia de México y leer a Jorge Ibargüengoitia, un escritor mexicano a quien no se le ha reconocido como se merece, y que en esto se parece a muchos mexicanos a quienes no se les ha hecho justicia.