Nuestra cultura regia

Los regiomontanos, por cultura, por historia, somos más dados al consumo, el silencio y la indiferencia, poco nos importan las expresiones artísticas, el activismo político o la defensa de nuestros derechos civiles. No somos solidarios, sino personas que disfrutan “chingando” al otro, no conocemos la palabra comunidad y además somos violentos. Nuestra televisión es paupérrima, pero aún así la vemos junto a unos caguamones bien helados, y sí, nuestra manera de beber es desmesurada, pero qué, ¿quién la hará de pedo? Los excesos nos definen y nos dan identidad. Manejamos con maestría la grosería y el arrebato. Nos gusta pedir y dar mordidas en lugar de hacernos responsables por las faltas administrativas que podamos cometer.

También nos encantan el chisme y la mentira; nos da placer que al otro le vaya mal porque se lo merece, y además nos hemos esforzado para ello: “Le voy a bajar la vieja a ese cabrón”. Descalificamos con la mano en la cintura al que piensa distinto de nosotros, pero quién le manda.

Somos unos chingones contando chistes, nos procuran el placer de desbaratar nuestras ideas reprimidas y nuestras frustraciones. Somos ciudadanos esforzados, trabajamos duro y merecemos una vida llena de personas infelices para poder burlarnos y sentirnos superiores.

Corrupción, sí, todos somos algo corruptos y qué. Somos regios y así son las cosas aquí, si no te gusta lárgate al sur o lárgate a donde te dé la gana, pero no estés chingando la madre con tus “ideas mamonas”.

No nos interesa buscar a los culpables de los crímenes que se cometen, porque no son nuestros muertos, ni nuestras pérdidas; y a la gente que haya perdido a un ser querido en situaciones no aclaradas, pues que se rasquen con sus uñas, que investiguen por su propia cuenta. Que no nos quiten el tiempo porque “estamos trabajando”.

Nosotros trabajamos duro, de sol a sol, para mantener a nuestra familia y poder pagar las cuentas, viajar, comprar ropa y tener sky o dish, o alguna de esas mamadas que usamos para descansar de la larga jornada laboral. No nos interesa lo que le suceda al otro, no es nuestro pedo.

Si te quedas sin trabajo será porque te lo mereces, por güevón. Si te matan a un familiar es porque seguramente “andaba con malas compañías”.
En Monterrey no existe la “Injusticia”, esa la inventan las personas que quieren molestarnos y presentarnos como una ciudad “corrupta, apática y ambiciosa”. Y sí, somos ambiciosos, pero es nuestra cultura, somos gente competitiva y emprendedora.

¿Por qué hay personas que se empeñan en presentar a la ciudad como un mal ejemplo y hablar mal de nosotros? Se olvidan de las cosas buenas que tenemos, ¿quiénes? esos pinches críticos que se la pasan sobándose los güevos sin ponerse a jalar como dios manda.

Por todo ello hemos decidido enterrar en el olvido la masacre del Casino Royal del 25 de agosto del 2011, en su lugar y para que no haya dudas de que no nos importa en lo más mínimo, organizamos una mega carne asada el próximo sábado 25 de agosto en los Jardines de Cervecería, para que todos los regiomontanos que nos sentimos ofendidos con las marchas y con las personas que se quejan de todo, reciban una calurosa muestra de nuestra verdadera identidad. Y ahora sí, a ver quién puede más, una marcha o nuestra megapeda, ¿o no, compadre? Salucita.