Tan frío como el hielo

Rocío Heredia es una artista que podemos llamar inusual. Cuenta que un buen día llegó a realizar este tipo de arte por “prescripción médica” y supo aprovechar las oportunidades del momento para reiniciar su creación, a partir de la fotografía alternativa y del principio de la descomposición de la fotografía, como variante expresiva que en ese entonces se tornaba atractiva. Sus obras impactan en primer instante por la fuerza expresiva de las imágenes, así como por la policromía que utiliza y con el ahondar más en toda una poética convergente con determinados estados de ánimo con los que la artista vive, padece o disfruta para a su vez pasar de lo negativo a lo positivo.

Siendo así, el punto focal de sus obras parte de los contrastes temáticos y anecdóticos si tenemos en cuenta que todo lo que llega a transmitirnos, no dejan de ser escenas protagonizadas que, vinculándolas en este caso al metal, adquieren esa fuerza y dimensión. La resemantización de la imagen del Parque Fundidora, espacio representativo para la ciudad y sus habitantes que crecieron incorporándolo a toda una memoria visual y afectiva, que por demás lo han asumido a su vez como símbolo de la ciudad, apoya todo un discurso cuya simbiosis pudiera traducirse como mujer/ metal/ fuerza.

El elemento metal en este proyecto titulado Corazón de metal -que bien pudiera ser el de ella - es un pretexto muy bien elaborado estéticamente, para convertirse en el presupuesto del discurso a partir de su apareamiento o no con momentos vivenciales. Sirvan recorrer las obras “Mi interior” y “Desde el exterior” para avalar cómo a partir de una misma imagen manipulada, en las que el elemento de verticalidad se convierte en parábola de hasta dónde se desea llegar o alcanzar, cambia toda una referencia interpretativa y con ello todo el discurso: si bien una nos dice que toda ella es un torbellino y absoluto movimiento interno cuya gama cromática apoya; la otra se convierte en su contrario, otorgando cierto aire de sosiego aunque todo un movimiento implícito llegara a negarlo.

“Tan frío como el hielo” es pieza antológica. La primera vez que la vi percibí su poder visual que atrapa y encandila, a partir de una representación de gran parte del circuito cromático en combinación con el elemento metálico que permite que la artista profundice el discurso. El espacio representado – que en esta serie siempre será el Parque Fundidora - adquiere otra dimensión y con ello personifica toda una interpretación, para hablarnos de cómo se puede ser y de cómo los espacios se emparentan con determinados estados de comportamiento y de sentir: frío, cerrado, distante entre otros.

Tres obras del conjunto hablan por sí misma y son su propio aval: “Horno 3”, “Esperanza” y “Cielo”. Todas sostienen cierto eje de convergencia en el movimiento, a la vez que nos llevan a diferentes interpretaciones: si bien poseemos todos un remolino y engranaje interior, una especie de maquinaria entrenada para no detenerse; por otra parte la esencia de la paz interna necesaria se impone hasta que cedemos y caemos rendidos a sus pies.

Rocío Heredia es una artista que crece cada día y no descansa porque sabe que hay tiempo para ello. Recién participó en el evento Romerías de Mayo, en la ciudad de Holguín y ya prepara equipaje para su retorno esta vez invitada al Festival de Caribe en Santiago de Cuba, Cuba. De manera que Corazón de metal podrá ser vista por otros públicos, que con toda seguridad quedarán admirados y agradecidos a Rocío por estas obras realizadas “bajo prescripción médica”.

Título: “Cielo”

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Título: Esperanza


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Título: “Horno 3”


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Título: “Tan frío como el hielo”

Para ver más sobre la obra del autor:

http://www.rocioheredia.com/milenio/Corazon_de_Metal.html

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